(22 de abril, 2016).- No sólo los maestros pueden estar involucrados en la lucha contra la reforma educativa, para suprimirla es necesario un movimiento social donde participen los padres de familia, los estudiantes y actores que estén dispuestos a “echar a la basura” estos cambios que son ajenos a la construcción de una propuesta diferente, declararon investigadores, profesores y académicos.
Manuel Pérez Rocha, ex rector de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, durante el foro “En defensa de la educación pública”, detalló que ante el gobierno neoliberal y dogmático, que marca sólo un camino, el de los intereses capitalistas y mercantiles, no hay cabida para el diálogo, por eso la sociedad debe intentar construir otros espacios.
Es necesaria una protesta enérgica por la defensa de la educación ya que no podemos seguir soportando las afectaciones contra los maestros y el sistema educativo, agregó el académico.
César Navarro Gallegos, profesor-investigador del Instituto José María Luis Mora, enfatizó en que la única alternativa es una acción social y masiva que tenga la fuerza suficiente para derogar la reforma educativa y enfrente el ambiente de incertidumbre y terror que se ha generado en la sociedad y en los maestros.
Por su parte Pedro Hernández, integrante de la dirigencia del magisterio disidente en la capital del país, dijo que la Comisión Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) seguirán en la búsqueda de diálogo entre los mismos maestros y las organizaciones para actuar con el objetivo de una educación laica, gratuita y obligatoria.

