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Pornovengaza: videos de 7 ex novias del mismo individuo fueron subidos a plataformas de pornografía

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(23 de abril, 2016).- Andrea y Sofía (ambos nombres fueron cambiados a petición de las fuentes) son víctimas de pornovenganza; sin embargo, las leyes mexicanas han permitido que su agresor, quien fue su novio, viva en la impunidad.

Como ellas, videos de cinco ex novias del mismo individuo fueron subidos a varias plataformas de pornografía, donde pudo haber recibido remuneración por el número de visualizaciones, gracias a la monetización de estas páginas.

En los videos, no sólo se mostraba el rostro de las víctimas, sino también datos personales justo en la descripción de los clips, donde también había groserías y toda clase de leyendas denigrantes.

Andrea mantuvo una relación entre 2008 y 2012, pero fue hasta 2015 que se dio cuenta que su ex novio había subido material explícito al portal XVideos. Al entrar fue reconociendo a más personas, una de ellas fue Sofía, a quien conocía como la amiga de este sujeto.

Sofía por su parte reconoció a más víctimas. Ella también fue pareja sentimental de su agresor. Al igual que Andrea, se enteró del material subido a internet, años después de haber terminado esa relación.

La red se extendió, en aquel septiembre de 2015, al menos a siete afectadas. Algunas jóvenes sabían que fueron grabadas, pero otras no. El acto fue a escondidas.

En entrevista con Revolución TRESPUNTOCERO, tanto Andrea como Sofía aseguraron que conocían a este sujeto desde hace más de 10 años, y nunca sospecharon que pudiera agredirlas de esa manera.

“En mi caso, puso referencias de dónde vivía, nombre y otros datos. Entonces, cualquier persona tenía acceso a esa información; de hecho a mí sí me logró identificar alguien. Porquegoogleablas mi nombre y ahí aparecían todas las páginas donde se había subido el video”, contó Sofía.

Tras enterarse, ambas intentaron conversar con la familia de su ex novio. “Al principio se disculparon y la mamá se mostró apenada, pero luego lo fue disculpando, diciendo que era un buen muchacho. Pero yo creo que ni siquiera la señora entendía la magnitud del problema”, expresó Andrea.

Las dos víctimas, luego de semanas de estar en el encierro, en shock y con depresión, decidieron denunciar el caso. Y, sin embargo, comenzó un nuevo colapso.

“No sabemos qué puede pasar, vives con una paranoia porque cualquier acosador te puede encontrar. Temes por ti, por tu familia, por tu reputación, por tu trabajo. Lo que hizo deja un daño permanente, con el cual tienes que lidiar toda tu vida”, narró Sofía.

 Agresión institucional  

¿Cómo te dejaste grabar?, ¿Cómo no te diste cuenta que te grabaron?, ¿Tú le diste permiso? Fueron algunas de las preguntas que les hicieron durante más de siete horas de declaración en la agencia del Ministerio Público, en la Ciudad de México.

Para cuando salieron, comentaron las afectadas, la depresión fue peor. “Nos hicieron que respondiéramos lo que ellos querían, nos hicieron ver como si nosotras tuviéramos la culpa”, recordó Sofía.

Sumado a ello, a ambas les realizaron un examen psicológico, cuyo dictamen descartó que hubiese daño por agresión sexual; no obstante, la prueba estaba dirigida a víctimas de violación.

También se acercaron al Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), donde les preguntaron qué pruebas tenían y donde les expresaron: “Ay, mijita, pues no tienes nada para poder acusarlo. Llévate este folleto”.

Finalmente, la demanda no procedió porque no hubo forma comprobar que su ex novio había sido el responsable de subir los videos a sus cuentas de páginas pornográficas.

A la par, el hombre se amparó y se blindó ante cualquier indagación, incluso las pesquisas que ellas estaban realizando. Luego bajó los videos, pero ese material sexual había pasado años en la red, y se había replicado en más espacios.

Sofía informó que aquel tipo se dedica o dedicaba a la producción cinematográfica, e incluso tenía ganas de emprender un negocio formal de pornografía, situación que les hace pensar que posiblemente esté lucrando de forma ilegal con el material donde aparecen ellas.

“Tenemos mucho cuidado al no revelar el nombre de este sujeto, porque el abogado nos los ha recomendado, porque él podría contrademandar o hacer algo para parecer la víctima”, dijo Andrea a Revolución TRESPUNTOCERO.

Con el fin de frenar a su agresor, quien se encuentra oculto, tanto Andrea como Sofía iniciaran acciones informativas y de prevención. También lanzaran un proyecto en alianza con organizaciones para exigir una legislación contra la pornovenganza.

El control para humillar

Brahim Zamora, integrante del Observatorio de los Derechos Sexuales y Reproductivos, explicó a Revolución TRESPUNTOCERO que la pronovenganza tiene un origen desde la concepción de la posesión de la pareja, e incluso cuando la relación termina, es una forma de mandar un mensaje de pertenencia, por tanto el acto debe ser considerado como una agresión.

“Se trata de una extensión de la posesión del amor. Es decir, si me dejaste, si me traicionaste o si ya no eres mía, te muestro que sigues siendo mía al exponer y usar en tu contra un material que se generó en un momento de intimidad, de amor, de confianza. Es una activación del ejercicio del machismo en un contexto en donde los problemas personales tienen que trascender hacia la humillación. Y ahora tenemos más recursos tecnológicos, que permiten que esta humillación tenga alcances insospechados. Una vez que el material se sube a una plataforma, ya no hay control sobre él”, dijo Zamora.

Al ser cuestionados sobre la falta de tipificación y sobre los argumentos de las autoridades argumentan que muchas víctimas son las que autorizan la filmación, Brahim comentó que el grabar y el distribuir el material son dos cosas distintas, y debe implicar dos permisos distintos.

“Un material que está dentro de un dispositivo electrónico no tiene por qué ser utilizado en contra de la voluntad de nadie. Porque estamos hablando del manejo de información privada. Es como el tema de la violación a la correspondencia, o la invasión a los datos personales en la Web. Me parece que en ese tenor se debería ir discutiendo estos actos, así como la práctica del sexting (compartir material sexual por medios electrónicos) puede llevar  al asunto de la venganza, y debe ser un tema del cual se tiene que trabajar también en prevención, sobre todo con adolescentes”, agregó Zamora.

José Lino Sánchez Sandoval, jurista penal de la Universidad La Salle, explicó que son demasiados los casos que esta práctica se comienza a ver como un hecho cotidiano; sin embargo, se debe denunciar y buscar justicia con el fin de frenarlo. Pues si bien no es clara la ley, existen supuestos en el Código Civil, por ejemplo, de la Ciudad de México, donde puede haber sanciones a los responsables.

“Hay casos concretos que representan circunstancias particulares, entonces el caso debe caer en las manos de un juez, quien valora el hecho. Entonces puede castigar. También tenemos la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, donde yo  puedo decir que si la mujer acude a la procuraduría puede pedir medidas cautelares”, refirió el abogado.

Lino Sánchez, aseguró a Revolución TRESPUNTOCERO que, a pesar de los esfuerzos de las autoridades, no se cuenta con la tecnología suficiente para perseguir la pornovenganza.

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