La colonia San Rafael es, sin duda, una de las más bellas de la Ciudad. Sin embargo, como otras colonas antiguas, ha sido un tanto relegada.
Su origen está relacionado con la creación de la colonia de los arquitectos. En la época colonial, sus terrenos pertenecieron al Ejido de la Horca. Fue de las primeras colonias fuera de la traza original de la Ciudad de México. Estos terrenos antes habían pertenecido a ranchos como el de Casa Blanca o el del Cebollón. Antes de ello, esta zona estaba cubierta por lago.
En esta colonia, se encontraban las casas de personajes icónicos por ejemplo; Gabino Barreda, Guillermo Prieto Manuel María Contreras o el escritor Renato Leduc.
La colonia San Rafael, también se distinguió por albergar diversos recintos cinematográficos; por ejemplo, el memorable Cine Ópera, ubicado en la calle de Serapio Rendón 9. El lugar tenía capacidad para más de tres mil personas y fue emblemático en su época; en la misma calle también se encontraba el Cine Encanto, que fuera demolido tras el sismo de 1957; en la calle Miguel Schulz 9, se levantaba el Cine Lux; en la esquina de Guillermo Prieto y Gabino Barreda estaba el Cine Universal.
Entre otras construcciones, en la colonia San Rafael destacan, la Parroquia de los Santos Médicos Cosme y Damián; el recinto religioso más antiguo de la colonia, mismo que fue construido en 1600.
Además, en la colonia se encontraba la Embajada de la Unión Soviética, misma que funcionaba como lugar de encuentro de pintores y poetas; entre ellos, Leonora Carrington, Remedios Varo, Renato Leduc, Alejandro Leduc, Jorge Cuesta y Salvador Novo
Esta colonia fue la primera en efectuar el concepto de “privada”, es decir, varias casas reunidas en condominios horizontales que compartían un patio y así, los dueños pagaban los servicios que no podía garantizar el gobierno.
Un icónico ejemplo, es la Privada Roja, este edificio que data de los primeros años del siglo XX, destaca por su conservación y belleza ecléctica. Antes la habitó un embajador de Italia y ahora se renta a estudiantes.
La San Rafael, además de contar con una amplia gama de estilos arquitectónicos, ofrece riqueza gastronómica y de cultura que al mismo tiempo se alimenta de colonias aledañas de similar tradición.


