Por: Estela Garrido
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¿A quién le podría interesar una iguana en medio del desierto?, ¿quién se detendría en medio de una carretera a comprar un reptil en lugar de agua? Algún curioso, necio o poeta. Posiblemente. La literatura es como esa iguana: Sólo se detienen a comprarla quienes realmente la desean.
Con esas palabras el escritor Juan Villoro presentó la reedición de su libro Los Culpables, con motivo del octavo aniversario de la editorial Almadía. Esta reedición es más que una simple iguana en medio de la nada. Con ilustraciones de Alejandro Magallanes y un diseño que convierte al libro, más que en una aglomeración letras y colores, en un arte-objeto.
“Los libros de Almadia ponen objetos estéticos a bajo costo con una impecable calidad. No queremos estar en todos los Oxxo pero sí en los lugares donde pueda haber lectores” comentó el ganador del Premio Herralde 2004.
A lo cual, el editor de Almadía, Guillermo Quijas, asintió sin chistar. “Buscamos calidad no cantidad, aunque claro el objetivo es tener más lectores, queremos lectores que aprecien la literatura. No por ello vamos a entrar de forma masiva, ahí no está nuestro público. Es por ello que hacemos un esfuerzo para llegar directamente a nuestros lectores” confirmó Quijas.
Con el característico sentido del humor de Villoro, el también periodista remarcó las bondades de la obra ilustrada por Magallanes. Esta recopilación de historias cortas, afirmó Villoro, es el resultado de la experimentación del autor en narrar una confesión. Retratar escenas contadas de forma espontánea, en las cuales la voz hablada es la característica principal.
“Yo quería contar cómo nos explicamos a nosotros mismos nuestro destino. Experimentar con el idioma sin utilizar la voz de un narrador. Al contrario, quería capturar las palabras que decimos casi por accidente”, explicó Villoro.
Conformado por seis cuentos y una novela corta, la voz que destaca en Los Culpables juega con el valor de las confesiones. De acuerdo con el autor, las confidencias abren la puerta para decir más allá de lo que la voluntad planea. La consecuencia de volverse responsables del discurso dicho es aquello que se describe en sus relatos.
Las ilustraciones de Magallanes, por su parte, resultan ser la sintonía perfecta del retrato que describe Villoro. No por la exactitud de la representación, sino por la historia que en sí mismas se crean.
La celebridad de un mariachi, el drama de un futbolista en decadencia, un guionista de cine que no sabe cómo salir a flote y una iguana que se extravía cuando más se le necesita, son algunas de las historias que se cuentan en Los Culpables.
Esta edición con apenas mil ejemplares, representa el punto más álgido en la celebración de la editorial por sus ocho años de existencia. La concentración de humor, tensión y risas insoslayables que produce la lectura de este gran título parecerían planeadas para dicha ocasión. Imperdible.


