Desde hace 40 años, pobladores de El Salto, en Jalisco, han sufrido las consecuencias de las descargas de los desechos tóxicos que desembocan del río Santiago y el Canal del Ahogado.
Así lo dieron a conocer mientras realizaron junto con Carlos Merino, senador de Morena, un recorrido por la zona. Denunciaron que, además que todos los días soportan olores fétidos, así como la proliferación de mosquitos en días de lluvia, desde hace ocho años al menos 2 mil 953 personas han presentado padecimientos relacionados con la contaminación y 669 de ellas perdieron la vida.
Desde 2012, hay una planta de tratamiento con un contrato asciende a los 30 años y cuyos concesionarios cobran 25 millones de pesos mensuales.
Se tienen registradas “215 personas que padecen cáncer y 678 con insuficiencia renal. Estas cifras sólo incluyen El Salto y la parte oriental de Tlajomulco”.
El registro de enfermos, dijeron, “se inició el 13 de febrero de 2008, después de la muerte del niño Miguel Ángel López Rocha tras caer al río y envenenarse con arsénico, lo que motivó una recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y una denuncia penal (aún sin resolver) ante la Procuraduría General de la República”.
Sin embargo, los gobiernos federal, estatal y municipal han hecho caso omiso estas exigencias, exponiendo la salud y la vida de los pobladores.
Con información de La Jornada


