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Evaluación punitiva y privatización escolar, intocables en modelo de Nuño

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La lógica que se aplica en la consulta del Modelo Educativo 2016 presentado por la SEP, deja ver una cierta rareza en la teoría política de los tecnócratas mexicanos que administran el consejo corporativo del Estado, y es que va contra el sentido común, empezó desde arriba y no se sabemos con certeza si llegará hasta abajo.

Un instrumento que debiera ser parte de la cultura democrática, como lo es la consulta pública, que se caracteriza por ser ciudadana, abierta y participativa de amplios sectores de la sociedad, cuyos consensos y disensos deberían tenerse en cuenta para la toma de decisiones en materia educativa, ha sido desvirtuado en el momento en que ésta se inicia de forma no horizontal sino vertical, con los gobernadores y no con los gobernados, sin el escrutinio público, sin transparencia y a puerta cerrada.

Los primeros resultados dados a conocer por la CONAGO se parecen más a la respuesta miliciana “señor, sí señor” que hacen los subordinados del ejército a los altos mandos del poder (en este caso empresarial), que a un proceso dialógico y de consenso; de ahí se levanta la fundada sospecha de que será un falso diálogo para intentar legitimar una Reforma Educativa que nació y creció sin ninguna aceptación entre el magisterio, pero tampoco entre la sociedad en su conjunto.

En los tres documentos que la SEP emite para consulta: “El Modelo Educativo 2016. El replanteamiento pedagógico de la Reforma Educativa”, “Los fines de la educación en el siglo XXI” y la “Propuesta curricular para la educación obligatoria 2016” se presentan dos caras, en una aparecen elementos pedagógicos que estaban ausentes en la Reforma y en otra se refuerzan los de carácter administrativo y laboral que ya existían.

Sin embargo, en el esquema de la consulta encontramos un gran engaño: los contenidos educativos, pedagógicos y curriculares no son para generar cambios sustanciales durante el gobierno de Enrique Peña Nieto; tendrían que ser retomados hasta el siguiente sexenio, después del 2018, a riesgo de que el próximo presidente no los incluya en su plan sectorial de educación.
El fraude más perverso que podemos detectar en los documentos y mecanismos de la consulta, es que su esencia antilaboral y privatizadora de la educación gratuita, prevalecerá durante este sexenio, porque afianzan y fortalecen lo que ya existe en el marco constitucional del artículo 3º y 73º reformados y que se aplica desde hace tres años, contra la voluntad popular, hasta el hartazgo social manifiesto en todas las entidades del país.

El objetivo de la consulta es abrir una brecha tan larga y oscura en la ruta de discusión del modelo educativo, de modo que en el camino se dispersen las fuerzas opositoras y se alejen del punto de partida que dio origen al descontento magisterial y popular; en realidad, no es el mecanismo para cambiar el rumbo de la educación en México, pero sí para salvaguardar lo que sigue siendo el corazón de la Reforma Educativa, la evaluación punitiva.

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