(10 de agosto, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- En diciembre de 1993 la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió que cada año, el 9 de agosto, debería celebrarse el Día Internacional de las Poblaciones Indígenas. En esa fecha se conmemora el día en que el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas de la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías celebró su primera reunión en 1982.
Cada Día Internacional de los Pueblos Indígenas está dedicado a una problemática de estos grupos que históricamente han sido vulnerables, en 2016 se dedicó al derecho a la educación.
El Objetivo 4 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible insta a asegurar el acceso igualitario a todos los niveles de la enseñanza y la formación profesional para las personas vulnerables, incluidas las personas con discapacidad y los pueblos indígenas, aunque en la realidad esto solo es una de tantas buenas intenciones de la ONU.
Los datos más recientes de la Organización de las Naciones Unidas para Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) señalan que los pueblos indígenas representan más de 5 mil grupos distintos en unos 90 países y hablan más de 7 mil lenguas del mundo; 6 mil de ellas en riesgo de desaparecer si no se actúa de inmediato para preservarlos.
En cuanto a los datos poblacionales estos refieren que 370 millones de personas aproximadamente, es decir, más del 5 por ciento de la población total mundial pertenece a un grupo indígena, sin embargo, se encuentran entre las poblaciones más desfavorecidas y vulnerables representando el 15 por ciento de los más pobres del planeta.
Caso de México
Mauricio Arriaga es instructor de gimnasio y danzante tradicional. Entre su gremio lo conocen por su nombre mexica: Cuauhtli que significa Águila. Aunque lo llamaron de último momento para participar en el acto político-cultural “Caminata por nuestros derechos. Para hacer visible lo que la Ciudad no quiere ver” no dudó en hacer a un lado sus ocupaciones -por un momento- para danzar.
En entrevista con Revolución TRESPUNTOCERO comenta las razones que lo hacen apreciar (y conservar) una mínima parte de una cultura que se extinguió hace siglos y que dejó su mayor herencia cultural en los grupos indígenas.
“Los españoles tumbaron ramas, tumbaron troncos, pero la raíz aquí sigue firme y nutrida. Esa pequeña gota que aún tenemos todos de mexicas es la que nos hace mantener la cultura indigenista. Si nosotros siguiéramos los conocimientos de nuestros ancestros, principalmente venerar a los elementos naturales como entes vivos, este sería otro mundo”.
Cuando Cuauhtli termina de colocarse su majestuoso traje de lo que para él representa un Guerrero-Águila el grupo que se reunió en la Plaza de la República en el Monumento a la Revolución está listo para salir.
En este caleidoscópico contingente hay una décima parte de los 7 millones 382 mil 785 personas que hablaban alguna lengua indígena en México, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En este grupo también avanzan con paso orgulloso algunos hombres y mujeres que según el Consejo Nacional de la Evaluación (Coneval) mantiene los niveles de vida con mayor desventaja, ya que siete de cada diez hablantes de lengua indígena se ubican sobre la línea de la pobreza.
En una compilación estadística con motivo de la conmemoración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, este 9 de agosto, el INEGI señaló que hasta el 2015, 15 de cada cien personas hablantes de lenguas indígenas no estaban afiliados a servicios de salud; además entre las mujeres se presenta el nivel más alto de analfabetismo y baja escolaridad del país.
En el caso de los niños entre 3 y 5 años de edad 64.4 por ciento no que no asiste a la escuela. El número se incrementa exponencialmente conforme aumenta el grado de estudios.
Durante la caminata varias mujeres indígenas recordaron cómo vivieron una serie interminable de actos de discriminación en la ciudad solo por ser indígenas, y precisamente por eso decidieron que es el momento oportuno –políticamente hablando- para hacer que sus derechos se plasmen en la Constitución de la Ciudad de México en septiembre próximo.
“Hemos sido discriminados siempre. Los pueblos indígenas tenemos nuestra cultura, nuestras raíces muy firmes y aquí lo venimos demostrando. Hacemos esta caminata porque en la nueva Constitución de la Ciudad de México no fuimos consultados, no nos tomaron en cuenta y por lo tanto fuimos discriminados por el gobierno.
“Exigimos que nuestros derechos como pueblos indígenas sean cumplidos. Hicimos una queja al Instituto Nacional Electoral que respondió afirmando que iban a lanzar una nueva convocatoria donde se incluyera un candidato indígena. Los partidos políticos no nos representan porque nunca han apoyado a la población indígena radicada en la ciudad. Ellos solamente buscan a los pueblos indígenas en tiempo de elecciones para mendigar nuestro voto”, sentenció Doña Sara indígena mazahua en entrevista con Revolución TRESPUNTOCERO.
Durante la caminata, que se convirtió en un desfile multicolor lleno de baile y folclor, al grado que decenas de turistas detuvieron su paso para tomar fotografías, otra indígena guerrerense tomó el micrófono y espetó: “véanos bien, no nos da pena traer una vestimenta, una trenza o identificarnos con una lengua distinta, de las 64 que existen en el país. ¡Aquí estamos! Y a partir de hoy no queremos que se nos discrimine, ni que se nos violenten nuestros derechos.
Exigirán con movilizaciones si es necesario
Fabiola Poblano, presidenta del Consejo de Pueblos y Barrios Originarios de la Ciudad de México, detalló a Revolución TRESPUNTOCERO que al final de su caminata, la cual partió del Monumento a la Revolución y llegó al Zócalo capitalino, entregarán a la Jefatura de Gobierno el documento resultado de meses de trabajo en conjunto con los representantes de los Pueblos, Barrios Originarios y Comunidades indígenas residentes en la ciudad, en el cual vierten todas sus demandas sociales.
“En él se contienen las demandas históricas, ya traducidas en un lenguaje jurídico para los derechos colectivos de pueblos y comunidades para que queden plasmados en la Constitución. El principal es el derecho a la consulta, ya estipulado en los ordenamientos internacionales y en la misma Constitución. Se plantea el derecho al territorio, a la representación política propia, el derecho al desarrollo de los pueblos y comunidades.
“Eso ha sido causa de despojo, de invasiones y de falta de desarrollo de los propios pueblos. Discriminación y exclusión de la vida política de esta Ciudad. Por ejemplo, en obras periféricas grandes en Aculco, hay más de mil comuneros afectados por estas obras en tierras comunales de las que no fueron consultados.
“Esto es un camino largo para hacer que nuestros derechos sean visibles ante la ciudad. De no integrar nuestras peticiones (al constituyente) habría una movilización de los pueblos. Esta es una oportunidad histórica para que este Estado, en especial de la Ciudad de México, salde una deuda histórica con sus pueblos. La consecuencia de no hacerlo sería una mala relación entre gobierno y pueblos, además de movilizaciones sociales para exigir nuestros derechos”.
Cabe destacar que en la Ciudad de México aún se conservan 55 de las 68 lenguas indígenas nacionales, y el INEGI precisa que son alrededor de 129 mil personas los hablantes de alguna lengua indígena en esta capital.


