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Nos quitaron lo poco que teníamos y después uno de ellos empezó a tocarme todo el cuerpo: migrante abusada por policías de Torreón

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(08 de octubre, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- “Lo que queda en tu mente, quien lo puede remediar. ¿Quién me lo puede quitar? Creo que no hay medicina ni terapia para esto”, se pregunta una sobreviviente de tortura.

Los malos tratos de la policiaca en Torreón, Coahuila, han sido denunciados en diversas ocasiones, en algunos más se prefieren callar, “porque estamos en un país ajeno y porque nos pueden acusar de cualquier cosa y meternos a la cárcel, no conocemos, uno mejor se aguanta y se calla”, asegura “Paola”, una migrante centroamericana, proveniente de Honduras quien escapó de su país por el miedo a ser prostituida por las Maras Salvatruchas.

‘Paola’, asegura a este medio, que durante poco más de un mes ha esquivado a las autoridades mexicanas para poder llegar a Estados Unidos, incluso se ha desviado de la ruta establecida, para poder seguir avanzando, “siempre al norte”.
“Llegué a Torreón, un domingo casi ya para salir el sol, no se veía oscuro, pero las calles seguían en silencio, sin gente, lo que yo quería era que me dieran trabajo, un poco de comida y ya luego seguirle, pero me fue peor.

No estaba sola, iba con uno de mis primos, él sí quería quedarse en México, me dijo que Tijuana era menos peligroso que cruzar y se ganaba igual de bien, pero yo sí quería cruzar, ganar dólares, ahí en Torreón me chingaron”, narra la joven de no más de 20 años.

Ella y su primo acordaron en que sería él quien caminaría en calles cercanas a buscar “algo que pudieran hacer a cambio de comida”. Minutos después la policía llegó a donde ellos estaban, posiblemente, comenta ella, estaban observándolos.

Uno de ellos les dijo que sabía que “no eran de ahí”, “no éramos de México, no podíamos negarlo porque hablamos distinto, nos dijeron que nos iban a detener, pero si teníamos dinero nos dejarían libres, comenzaron a revisarnos, nos quitaron lo poco que teníamos y después uno de ellos empezó a tocarme, todo el cuerpo.

Comencé a llorar, y le dije que por favor tuvieran lástima, que tenían hijas, eso enojó a uno quien me dio la primera cachetada, nos subieron a la patrulla, y se arrancaron, nos decían que ya sabían como nos iban a dar la bienvenida, a mi me seguía tocando uno de ellos y a mi primo comenzaron a golpearlo en la cabeza”.

Poco después, narra la joven, llegaron a un sitio que parecía un terreno abandonado “y ahí me violaron, me sacaron el aire, me bajaron el pantalón y le decían a mi primo que tenía que ver lo que me hacían.

No sé cuánto tiempo pasó, pero después nos siguieron golpeando y nos dijeron que era era nuestra bienvenida y que si hablábamos nos iban a meter a la cárcel, que nos iban a acusar de ladrones o de trata. Esos son los policías de México, ni siquiera tenían porque detenernos, y nos destrozaron la vida”, agrega Paola.

Quien ha decidido seguir su camino a Estados Unidos, contrario a su primo quien se mantiene en la idea de quedarse en Tijuana. Como ‘Paola’, muchas mujeres son abusadas sexualmente por elementos de la policía de Torreón, quienes han sido señalados, incluso por Amnistía Internacional por este tipo de delitos, los cuales han quedado impunes.

“Coahuila ha sido marcado por la impunidad, donde las autoridades policiacas carecen de humanismo, y ejercen su poder para vejar a la sociedad en general, lo mismo apuntan a un hombre, como a un niño y adolecen de conciencia, son sumarios con uniforme, son los hostigadores de la sociedad”, asevera a este medio la activista Alejandra Vázquez, quien colabora con migrantes.

La activista señala que, en febrero pasado, la asociación civil Víctimas por sus Derechos en Acción (Vida) en Torreón, Coahuila, dio a conocer que en Torreón existen grupos delincuenciales coludidos con policías municipales, “lo que ha provocado que fácilmente capturen a jovencitas e incluso niñas y abusen de ellas, en total impunidad.

Además se deben sumar los casos de desapariciones forzadas en el municipio, porque no se hace nada para frenarlos, tampoco lo hacen para investigar y por el contrario parecería que el blanco ahora son las mujeres, las autoridades no se mueven para ningún lado y como siempre revictimizan, las policías de Torreón, son un peligro latente para la comunidad”.

Según la información otorgada por Silvia Ortiz de Sánchez, presidenta de la asociación, uno de los casos más conocidos, es el de una joven de 18 años de edad, que fue capturada por un grupo de delincuentes “que está involucrado con policías, quienes están privando de la libertad a mujeres de entre 16 y 25 años para abusar de ellas sexualmente”.

Por lo que el grupo ha convocado a la población en general no solamente a manifestarse, sino a cuidarse y cuidar a las jóvenes y niñas de los mismos policías, pues se asegura que “son intocables, no habrá justicia para nosotros si dejamos que sean estos mismos quienes la impartan”.

A la par de la problemática, este año, la tortura y los malos tratos representaron la segunda violación de derechos humanos más denunciada en Coahuila, de acuerdo con reportes de las comisiones de Derechos Humanos Estatales y Nacional, y del Inegi.

“Debemos tomar acciones para prevenir, pero también para investigar y sancionar la tortura, pues la impunidad es el mayor aliciente para la comisión de los delitos y de las violaciones a derechos humanos”, sostuvo la legisladora Martha Garay Cadena.

Además mencionó que, “todos estamos expuestos a ser víctimas de tortura, pero tratándose de sectores de la población que se pueden encontrar en una situación de vulnerabilidad, las posibilidades son mayores y lo grave de sus consecuencias también”.

Cabe mencionar, que las mujeres que son víctimas de tortura resienten prácticas que dañan profundamente sus derechos humanos y su dignidad. En junio pasado, Amnistía Internacional publicó el informe “Sobrevivir a la Muerte. Tortura de mujeres por policías y fuerzas armadas en México”, donde se señaló a Coahuila como una de las entidades donde se padece mayormente estos actos.

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