Por lo menos 17 fueron los civiles muertos, entre ellos 11 niños, quienes fueron víctimas de los combates entre las tropas del régimen sirio y los insurgentes, en un territorio dividido como lo es Alepo, de acuerdo a la información del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos.
En tanto siete niños más fallecieron durante un ataque insurgente contra una escuela en el oeste de Alepo, un escenario controlado por el régimen, de acuerdo a la organización.
Horas antes, una familia de seis miembros murieron durante la noche, mientras dormían, cuando repentinamente los helicópteros lanzaron de forma indiscriminada barriles bomba al norte de Siria. “Entre las víctimas hay cuatro niños”, indicó el Observatorio.
Se ha informado que son posiblemente 300 mil personas, las cercadas por las fuerzas del Gobierno de Damasco en el este de Alepo, “donde apenas pueden cubrir sus necesidades básicas porque escasea la comida, agua potable, asistencia médica y la electricidad”.


