Este martes se dio a conocer que el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva planea lanzar su candidatura a un tercer mandato al frente de Brasil, durante el Congreso Nacional del Partido de los Trabajadores (PT), del 7 al 9 de abril próximo.
Aun cuando fue afectado por cinco imputaciones judiciales –tres de ellas por corrupción vinculada a la Operación Lava Jato-, Lula indicó en varias ocasiones que estaba dispuesto para optar a un nuevo mandato al frente de la mayor economía de América Latina.
Este martes, sin embargo, el presidente del PT, Rui Falcao, dijo que Lula es el “candidato permanente” de la formación de izquierda, que fue apartada del poder en mayo del año pasado como consecuencia de la destitución por juicio político de Dilma Rousseff.
“Lula es nuestro candidato permanente a la presidencia de la República”, dijo Falcao, en momentos en que el partido trata de recomponer sus bases tras el impeachment a Rousseff y la derrota en las elecciones municipales del año pasado.
Lula, que ha multiplicado sus apariciones públicas tras la caída de Rousseff, dijo la semana pasada que si vuelve a ser elegido presidente “haría mucho más de lo que hizo” en sus dos anteriores mandatos (2003-2010).
Lula mantiene una gran popularidad en regiones pobres del país como el noreste, una de las áreas que mayor transformación social vivieron con sus programas sociales.
Sin embargo, sus planes electorales dependen del desenlace de las causas judiciales que hay contra él. Si Lula es eventualmente condenado en segunda instancia en alguna de las causas, el expresidente podría ser inhabilitado para presentarse a las elecciones –en principio previstas para finales de 2018-, ya que la ley impide en Brasil que condenados disputen cargos políticos.


