La elección de gobernador en el Estado de México deberá imprimirle un nuevo sello a la política estatal y nacional, el motivo es que a diferencia de elecciones anteriores, la cultura política participante se está consolidando a base de golpeteos económicos y sociales, hay una conciencia social generalizada. Además, se busca el mejor liderazgo para atender los temas apremiantes de la entidad, tales como inseguridad, desempleo, pobreza, homicidios, feminicidios, cuyo origen ha recaído siempre en la corrupción.
Por ello, el eje rector de este proceso electoral es el tema corrupción, es la brújula si queremos saber el significado de las encuestas de intención del voto, el apoyo en las calles, y para los indecisos saber quién debe gobernar la entidad. ¿Cómo identificar al gobernador idóneo? La respuesta tiene cabida en el terreno de la ética, hace casi un siglo, Max Weber en su conferencia El Político y el Científico escribía tres cualidades fundamentales que deben tener los políticos por vocación para estar a la altura del cargo que se les va a conferir, siendo éstas pasión, sentido de la responsabilidad y mesura.
Pasión en el sentido positivo, implica que un candidato se entregue en los hechos a defender las causas, no la pasión mal entendida en forma de discursos vacíos desprovistos de responsabilidad objetiva o “excitación estéril”. Es decir, lo que un candidato ofrece mediante sus palabras debe ser demostrado con hechos. Apelando al análisis del discurso de tres precandidatos a la gubernatura mexiquense, se observa:
Josefina Vázquez Mota del PAN tiene un discurso embaucador y carente de realidad, el transcurso de su precandidatura se ha centrado en decir que sus “tres enemigos a vencer son la corrupción, la impunidad y la inseguridad que diario viven en los mexiquenses”. Definitivamente una persona como Vázquez Mota, señalada por distintos casos de corrupción vuelve inoperante esta estrategia, ya que carece de toda calidad moral, realmente no tiene qué ofrecer al estado más golpeado por la corrupción y los malos gobiernos.
Alfredo del Mazo III, precandidato del PRI tiene un discurso cínico, deja claro que lo suyo es la continuidad, señala que el descontento de la gente es con el gobierno, con los políticos y los partidos, sólo se le olvida advertir una cosa, el gobierno es el de Eruviel Ávila quien ha empobrecido al 60 por ciento de la población mexiquense, desviado recursos públicos y mal gobernado a cerca de 17 millones de personas, el descontento es con los gobiernos del PRI que son los únicos que han gobernado la entidad basados en un sistema de corrupción por más de 80 años, partido del cual se ha mantenido su familia por varias generaciones y del cual es orgulloso militante. Además, ha declarado que Eruviel es buen gobernante, cercano a la gente, que ha dado buenos resultados en educación y salud. Es decir, el objetivo de Alfredo del Mazo es perpetuar el régimen priista, para él no existen problemas, ni habitantes, lo suyo es el negocio familiar y de grupo.
La maestra Delfina Gómez de Morena, tiene un discurso social que logra conectar con diversos sectores, es congruente y realista, el objetivo de Delfina es desterrar la corrupción del Estado de México y establecer un gobierno del pueblo, consciente en que los temas apremiantes sólo pueden ser atendidos bajo la rectoría de la sociedad, siguiendo fielmente los postulados de Morena, la austeridad gubernamental y la justicia social. Ofrece un cambio de régimen.
La segunda cualidad es la responsabilidad, la capacidad de ejecutar precisa y concienzudamente las acciones en beneficio del pueblo, ello implica hacer una evaluación sobre el desempeño de los candidatos en sus cargos públicos anteriores.
Josefina Vázquez Mota del PAN en el año 2000 se desempeñó como titular de la SEDESOL, siendo responsable de un fraude millonario con los Fondos del Programa de Vivienda Rural, originalmente destinado a la construcción de vivienda para las familias más necesitadas, en cambio ese dinero fue utilizado para financiar campañas políticas del PAN y el candidato presidencial Felipe Calderón. Además, durante 2014, 2015 y 2016, en complicidad con el gobierno de Enrique Peña Nieto, desvió recursos públicos a través de su fundación Juntos Podemos, y aunque la Auditoria Superior de la Federación quiera cerrar la investigación, lo cierto es que no se le auditó de manera debida desde el año 2009, no cumplió con los objetivos y no se ha aclarado dónde quedaron los mil millones de pesos destinados, por lo cual deberían responder ella y sus socios.
Alfredo del Mazo III del PRI, se desempeñó como alcalde de Huixquilucan de 2009 a 2012, tiempo en el que aumentaron los índices de inseguridad en el municipio y se encubrieron diversos carteles de la droga como la familia michoacana, los carteles del Golfo y Sinaloa. Como director de BANOBRAS en este sexenio, permitió un fraude por dos mil millones de pesos, a través de un préstamo a la empresa Rodisa, la cual, falsificó documentos para recibir el préstamo y cuyo socio mayoritario es Oscar Fernández Luque uno de los ex colaboradores de Alfredo Del Mazo durante su gestión como presidente municipal. Aunado a que sus cargos, becas y liquidaciones de PEMEX y BANOBRAS son producto del nepotismo familiar. Además de rodearse y designar funcionarios corruptos.
Delfina Gómez Álvarez de Morena se desempeñó de manera pulcra como la primera presidenta municipal de Texcoco, logrando contrarrestar los efectos de la corrupción del gobierno priista saliente, como una deuda municipal. Como diputada federal por el distrito 38 se conoce su incansable labor en favor de la educación, la justicia social, seguridad pública y los feminicidios. Es una ciudadana que hace escasos 6 años incursionó en la vida política, pero ha trabajado de manera excelente, uno de los liderazgos ciudadanos que pocas veces se ven.
Y la tercera cualidad es la mesura en sus actuaciones, según Max Weber la cualidad más importante de las tres, porque sin ésta no pueden existir pasión positiva y sentido de la responsabilidad, mesura es la capacidad para dejar que la realidad actúe sobre uno sin perder el recogimiento y la tranquilidad, para tener congruencia en el pensar, decir y actuar.
Esta última cualidad se evalúa a partir de la congruencia, antes de este proceso electoral Josefina Vázquez Mota y Alfredo del Mazo, no tenían el menor interés por las causas del pueblo. Josefina ni siquiera se asumía como mexiquense, estaba volcada en intereses económicos disfrazados de labor social. Alfredo Del Mazo fungía como diputado federal del PRI, uno de los promotores y responsables del gasolinazo de 2017 en la Ley de Ingresos, que golpearon los bolsillos de todos los mexicanos con el aumento de los precios de la gasolina y por consiguiente, de los bienes y servicios. En cambio, la diferencia sustancial de Morena es que guarda absoluta congruencia desde siempre entre sus postulados y su acción, para muestra el ejemplo de Delfina Gómez Álvarez en su corta carrera política.
La contienda electoral está muy avanzada, pronto los partidos elegirán a sus candidatos, pero ya podemos discernir que los cambios estructurales para el Estado de México sólo tienen cabida con una candidata de Morena, ahí donde existe la política como vocación de servicio, que excluye toda forma de corrupción. Gobernará el Estado de México, quien tenga “amor apasionado por su causa; ética de su responsabilidad; mesura en sus actuaciones”, quien no mienta, no robe y no traicione al pueblo.


