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‘Que Mexicana vuelva a volar…’: trabajadores en huelga de hambre

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Por: Estela Garrido

Tw: @StelaGarrido3_0 

“Mexicana de Aviación era el amor de mi vida. Era mi amante, el padre de mis hijas, el amor de mi vida”, así describe Dulce María Mejía, ex sobrecargo de la línea aérea, la entrega y el sentimiento que aún tiene por la compañía que le dio trabajo 23 años de su vida.

Ahora dulce María está en huelga de hambre en frente de los mostradores de la empresa para la que una vez trabajó. Mejía asegura que es insostenible seguir en la incertidumbre: “Nuestra meta es que Mexicana vuele; pero que ya se diga, que  se aclare si está en quiebra o no”.

Dulce María y Rogelio Martínez empezaron esta huelga de hambre hace cinco días. Con ojeras y otros signos de cansancio, aseguran que su esfuerzo es representación de todos los compañeros de la aerolínea. Activos y jubilados.

Apostados enfrente de los mostradores de la que una vez fue su empresa, ambos exigen solución para que “Mexicana vuelva a volar”. Claramente agotados, ambos esperan impacientes sentados afuera de sus casas de campaña.

El conflicto 

Mexicana de Aviación suspendió actividades en agosto del 2010, desde entonces se abrió un concurso mercantil para reestructurar la empresa tanto financiera como administrativamente. Empresas como Tenedora K, PC Capital, TG Group y BMC Group compitieron en el concurso.

Sin embargo, luego de casi tres años de suspensión de actividades, aún no hay un inversionista que intente salvar la empresa y reestructurarla.  Edith Alarcón, juez rectora en el concurso mercantil de Mexicana, solicitó a la Secretaría de Economía detallar los mecanismos financieros que permitan agilizar la inversión en la aerolínea.

Un total de 8 mil 500 trabajadores –pilotos, sobrecargos y el personal de tierra– siguen a la espera de una resolución. “El sindicato dice que sí hay inversionistas. Jueces van y vienen, inversionistas van y vienen. ‘Ya merito’, ‘ya casi’. Pasan meses, días, horas, segundos y no pasa nada.  Ya empezamos otro año y no se ve nada”, confiesa Mejía apesadumbrada.

La huelga 

Para Dulce María y Rogelio la única alternativa para llamar la atención es esta huelga de hambre. No hay otra solución posible para el par de ex empleados que no reciben su pensión desde hace 8 meses.

“Es nuestro último recurso. De hacer valer mis derechos, de no ser invisible para las autoridades. Estamos peleando por lo que trabajamos 28 años, en mi caso, y por la reintegración de todos los compañeros que estaban en activo” sostiene Rogelio Martínez vestido con el uniforme de Mexicana en una tienda de campaña en pleno aeropuerto.

Entre la desesperación y el cansancio ambos destacan la falta de interés tanto de medios de comunicación como por parte de las autoridades de los sindicatos en poner una solución eficaz a la crisis financiera que enfrenta la aerolínea.

Mejía, quien es madre soltera, tuvo que sacar de la universidad a sus dos hijas y rentar su casa para recibir un ingreso.

“Me encuentro en huelga de hambre en el aeropuerto de la Ciudad de México luchando por algo que me gané con mi trabajo y mi esfuerzo durante 23 años.  Esta situación me indigna y perjudica. Mexicana ha sido una pesadilla. Es muy doloroso, es como una pesadilla”, finalizó.

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