Por: Valentina Pérez Botero
Twitter: @vpbotero3_0
Los siete colores de la bandera gay ondearon repetidas veces para pedir igualdad jurídica en Francia y el sábado 2 de febrero se izaron para celebrar el primer paso de su lucha: la aprobación, por la amplia mayoría de la Asamblea Nacional, del matrimonio igualitario.
Pero, este domingo, las calles de París volvieron a cobrar vida: casi dos meses y medio después de la última marcha contra la adopción y el matrimonio igualitario en Francia, partidos de derecha y grupos de la iglesia se manifestaron para pedir que se respete a la familia y se le dé prioridad a los temas económicos.
La policía capitalina calculó la asistencia en 300 mil personas que coreaban el eslogan de la marcha “todos nacidos de un hombre y una mujer”. Diversas encuestas hechas a la opinión pública francesa muestran que alrededor del 63 por ciento está en favor del matrimonio entre personas del mismo sexo; pero sólo 40% está de acuerdo en que éstas puedan adoptar. Desde que Hollande hizo estos dos temas parte de sus 60 compromisos de campaña, París ha sido sede de marchas en favor y en contra de las medidas.
Con 249 votos a favor y 97 en contra, se aprobó la ley de matrimonio gay –hace más de un mes- que fue apoyada por los diputados de todos los partidos de izquierda y sólo dos del partido de oposición, Franck Riester y Benoist Apparu.
Aunque es un buen comienzo, el camino aún es largo: el dictamen aprobatorio de la Asamblea debe pasar al Senado y, finalmente, debe ser firmado por el recién electo presidente, Francois Hollande; además de la eliminación del requisito de la diferencia de sexo para poder contraer matrimonio, falta la discusión y aprobación de la adopción gay, tema aún más controvertido que el primero. Y es en los procedimientos faltantes en que los detractores quieren incidir para impedir la escala en derechos de la comunidad LGBTI.
La marcha de este sábado terminó en algunos disturbios cuando los manifestantes violentaron el cerco policial de los Campos Elíseos. La policía de la capital francesa utilizó gas pimienta para deshacer el tumulto. La acción de la autoridad fue reprobada por los organizadores de la marcha y algunos asistentes rastrearon la causa a la suma de grupos radicales a las peticiones de los grupos derechistas.


