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Asaltos sexuales a mujeres militares en EEUU son perpetrados por compañeros

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Por: Natalia Antezana Bosques

Twitter: @Natalia3_0

Una de cada 3 mujeres militares en Estados Unidos es víctima de asaltos sexuales, según revela el diario estadounidense The New York Times, con datos propios del Pentágono. En el año 2011, fueron denunciados aproximadamente 2 mil casos aunque, según el secretario de Defensa, la cifra asciende a más de 19 mil. La mayoría de las veces, las violaciones y los abusos son perpetrados por elementos de las mismas fuerzas armadas estadounidenses.

Según el Reporte Anual de Acoso y Violencia Sexual en la Academia del Servicio Militar, el asalto sexual se define como “contacto sexual intencional caracterizado por el uso de la fuerza, amenazas, intimidación, abuso de autoridad o cuando la víctima no consiente o no puede consentir el acto”.

Es importante recalcar que, como en muchos otros casos, los asaltos sexuales no se denuncian por miedo a represalias. Y, que, según el reporte del diario, la tasa de agresiones por género en la milicia es dos veces más alta que en la sociedad civil.

Uno de los casos más sonados es el de Virginia Messick, quien denunció al sargento Luis Walker por violación, la cual se llevó a cabo mientras tomaba el curso de formación básica en la base de la Fuerza Aérea de Lackland, en San Antonio, Texas. Actualmente el sargento se encuentra en prisión.

En otro sentido, otro tema preocupante con respecto a las veteranas de guerra es el suicidio, ya que el número de mujeres que se quitan la vida después de haber servido en la milicia triplica a su contraparte de la sociedad civil. Según el NYT, esto se debe a que muchas de las mujeres regresan a casa con estrés post-traumático y otras con heridas tanto físicas como emocionales.

Aunado a esto, al volver a su país, muchas veteranas se encuentran con una falta de hogar y con todo el estrés post traumático (sólo el 33 por ciento acepta que es por asaltos sexuales, mientras que el 53 por ciento admite que es por el combate), lo que genera una gran dificultad en el hallazgo de trabajos dignos. La tasa de desocupación de veteranas es del 14.7 por ciento, mientras que de los veteranos es del 11.7 por ciento. Estas dos cifras están por encima de la tasa de desempleo estadounidense que asciende al 9.1 por ciento.

El caso de Tiffany Jackson es un claro ejemplo de la dificultad que enfrentan las mujeres con respecto a la reinserción social. Después de su regreso, trabajó sólo un periodo muy corto y luego se convirtió en alcohólica y adicta a la cocaína. Durante un año, durmió en las calles (aproximadamente 141 mil veteranos pasaron al menos una noche en un albergue en el año 2011, de los cuales el 10 por ciento eran mujeres) y, al final de la historia, fue a parar a la cárcel.

Sin embargo, como en la mayoría de los casos, su estrés post traumático se debía en gran medida a la agresión sexual que sufrió mientras se encontraba en servicio: fue violada sobre el suelo de un baño empapado de orina, en una Base Aérea de Corea del Sur.

Según la organización no gubernamental Red de Acción por las Mujeres Reclutas, únicamente el 10 por ciento de los casos denunciados por acoso sexual en el ejército son llevados a tribunales, mientras que miles de casos no son reportados y se quedan impunes.

La vocera de la organización, Rebekah Havrilla, señaló que “en las fuerzas armadas persiste la atmósfera ética de un club de viejos machistas” e informó a la vez que de los 2,439 reclamos formales sobre agresiones sexuales, únicamente 240 expedientes fueron activados en el periodo.

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