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“Sonrisas que no se rinden” testimonio sobre la desaparición de Mónica

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Por: Rodrigo Rojo

@eneas

Es 27 de Marzo, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad cumplió dos años de existir. En el acto que organizaron en la Estela de Paz (así llamarán desde hoy a la Estela de Luz) un payaso estuvo ante el micrófono, venía acompañado de su familia, todos disfrazados. Antes de que diera su testimonio, realizaron un breve número cómico.

“Salchicha”, una de las payasas fingió que escondía un plátano. Mientras su compañera lo buscaba, Salchicha lo desapareció comiéndoselo. La gente que las observaba reía.

Durante una hora escucharon los testimonios de las víctimas de la guerra que inició Felipe Calderón, familias que han perdido hijos, que no saben si están muertos o desaparecidos.

Los asistentes reciben el número cómico como un soplo de aire fresco. Pero no dura mucho.

Tomó el micrófono Adela Alvarado, una de las payasas que actuaron: “Presentamos este número para que ustedes vean por lo que tenemos que pasar. Somos una familia de payasos profesionales, trabajamos para fiestas infantiles y tenemos que hacer reír a niños y adultos. Pero tenemos que hacerlo llevando un dolor enorme. Mi hija, Mónica Ramírez Alvarado está desaparecida desde el 2004”.

Adela narró el caso de su hija, una joven que estudiaba psicología y que un día, en el trayecto de su casa a la Universidad, por el metro Martín Carrera, fue secuestrada y desaparecida. La familia sabe quién lo hizo y no dudan en señalar a Martín Gaona y Jesús Martín Contreras, hoy presos por ser miembros de una banda de secuestradores que fue desarticulada en 2007.

Jesús Contreras aceptó haber enviado los mensajes de texto pidiendo 250 mil pesos por la vida y liberación de la víctima. Sin embargo, pese a que los secuestradores ya están en la cárcel, niegan conocer el paradero del cuerpo de Mónica, por lo que la familia no puede tener descanso.

La voz de Adela penetró en todos los asistentes, se escuchó el dolor que le quebraba la voz, que la hace hermana de los demás familiares de las víctimas, los familiares de los más de 90 mil muertos y 30 mil desaparecidos del país.

Una hermandad que es más lacerante pues todos han tenido que pasar por los oídos sordos de las autoridades, la colusión de la policía con el crimen organizado y el silencio de una sociedad que se niega a condolerse y a movilizarse con ellos.

Detrás del maquillaje, la expresión de Adela fue de angustia, pero también de fuerza cuando lanzó la última exclamación:

“Los mafiosos nos amenazan para que dejemos de buscarla pero no lo vamos a hacer. Nunca nos vamos a rendir. Hija, te vamos a encontrar.”

Foto de: Rodrigo Rojo.

 

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