Por: Carlos Bauer
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El cable 1976MEXICO10067_b, recibido por el Departamento de Estado el 6 de agosto de 1976 y difundido en los Kissinger Cables de Wikileaks, comunica a la instancia encargada de la política exterior estadounidense los rumores que corrieron durante todo aquel año: que el presidente Luis Echeverría Álvarez planeaba mantenerse en el poder asesinando a su sucesor, José Guillermo Abel López Portillo y Pacheco. Según el cable, la embajada estadounidense en México consideró necesario reportar estos rumores por su persistencia y el alto perfil de las fuentes, tanto del medio político como del empresarial y el académico.
Una expresión que la embajada consideró especialmente significativa y preocupante fue la contenida en un artículo del historiador Daniel Cosío Villegas. Publicado en el primer número de la revista Plural, el artículo concluía diciendo que en los primeros meses del gobierno lópezportillista Echeverría retendría 70 por ciento de su poder, “en caso de no ocurra algo grotesco e imprevisto”. Los rumores decían que ese algo “grotesco e imprevisto” sería el asesinato del presidente electo en un atentado en el que la CIA o la Liga Comunista 23 de Septiembre podrían ser usados como chivos expiatorios.
En el cable, los funcionarios estadounidenses estudian los posibles escenarios en que podría presentarse el asesinato, las consecuencias que desataría una acción de esa naturaleza, las medidas a tomar por parte de Estados Unidos, e incluso los factores que Echeverría tendría en cuenta para renunciar a sus pretensiones. De haberse realizado el atentado, habría sido el primer asesinato político de ese nivel desde la fundación del Partido Nacional Revolucionario (ahora Partido Revolucionario Institucional, PRI) en 1929. Pero tal evento sólo ocurrió hasta 1994, cuando Luis Donaldo Colosio fue asesinado durante su campaña a la Presidencia.





