(18 de octubre, 2017. Revolución TRESPUNTOCERO).- José desapareció un domingo a plena luz del día, cuando fue levantado del consultorio de una farmacia de medicamentos genéricos ubicada a un costado de una plaza comercial en el municipio de Zapopan.
Era médico de profesión y se encontraba atendiendo pacientes cuando se lo llevaron un grupo de hombres armados a bordo de una camioneta, de acuerdo a lo que uno de los amigos de la víctima alcanzó a observar. Esto es lo último que sus familiares supieron de su paradero.
Para Berenice, prima de José, “la falta de capacidad de respuesta de las autoridades a las que intentaron reportar su desaparición, se hizo evidente desde el inicio”. De acuerdo con el relato obtenido por el Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (Cepad) ella señala que “el modulo de policía que se ubica a 10 cuadras del lugar de los hechos se encontraba extrañamente desierto ese día, sin patrullas, ni personal o el velador del sitio; tardó una hora en llegar una patrulla de la policía municipal de Zapopan, autoridad a la cual los familiares de la víctima pidieron apoyo para identificar si se encontraba alguna persona vigilando (un halcón), pero su solicitud fue tomada como una broma por los policías”.
Además del apoyo solicitado a los elementos municipales, miembros de la familia realizaron un reporte de la desaparición vía telefónica en el 089, del que derivó la presencia de la Fiscalía hasta tres horas después de lo ocurrido. Ante la tardanza de los agentes, se comunicaron en varias ocasiones a la línea de atención para saber cuándo arribarían al sitio, y Berenice explica que obtuvieron la siguiente respuesta:
– Cálmese, ya van, ya está reportado, ya va gente.
– Le digo -es que ya pasaron 40 minutos. Es que ya pasaron tantos minutos.
– Espérese señora, ya van, desocúpeme la línea, ya van para allá”.
La presencia de las autoridades estatales no significó en ningún momento la realización de acciones para la búsqueda inmediata de José, sino que estuvo limitada a levantar indicios del lugar de los hechos, por lo que sus familiares por cuenta propia recorrieron las calles con el objetivo de buscar una camioneta con características similares a la que les señalaron en la descripción recibida.
Desde la interposición de su denuncia en la Fiscalía General del Estado de Jalisco, los familiares de José fueron cuestionados por las autoridades, comentaron. De acuerdo con la información obtenida por Revolución TRESPUNTOCERO, cuestionaron su profesión, generando en ellos la impresión que buscan relacionarlo con el crimen organizado.
La criminalización también se extendió al resto de la familia cuando fueron orientados respecto a las labores de investigación del caso, ya que les informaron que serían investigados todos, bajo el argumento que en “estos casos” las familias son las primeras que deben ser investigadas. A las insinuaciones que investigarían a su esposo por la desaparición de su primo Berenice respondió: “Si mi esposo tiene algo que ver investíguenlo porque si él lo hizo no tenía por qué hacerlo pero el día que gusten vengan y yo abro las puertas de mi casa, que de todos modos se ve por fuera ¿verdad? Todo lo que hay en mi casa. Pero que investiguen”.
El expediente de la desaparición ha pasado por distintas áreas de la Fiscalía: inició en el área de secuestros y posteriormente pasó a homicidios, a raíz del hallazgo de una fosa clandestina en el pueblo de Palo Gordo a finales del año 2013, donde las autoridades señalaban que se hallaba José entre los cuerpos encontrados, sin un sustento sólido para sus familiares. Berenice detalló lo ocurrido:
“Un jefe le dijo a mi tía – Ahí viene su familiar, en los cuerpos que levantamos en Santa Lucía ahí viene su familiar.
Qué poca ética ¿no? ¿por qué le dice eso? ¿Por qué dice usted que ‘ahí viene’?
Es que viene una bata de doctor.
No, a ver, momento. El no llevaba bata de doctor, al momento de su desaparición el llevaba su filipina, no sé si usted sepa lo que es una bata y una filipina.
Si, la filipina es para operar, si.
¿Entonces?
Es que los cambian, les cambian la ropa.
Sin embargo, a la familia no les fue notificado que de la confronta de perfiles genéticos de Personas no Identificadas del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses se arrojaran resultados positivos, ni se identificó algún cadáver con las características dentales de José, las cuales pudieron ser comparadas mediante una radiografía de la víctima que fue mostrada al odontólogo del Instituto.
A pesar que nunca les permitieron ver el expediente ni recibieron otra respuesta de las autoridades, concluyeron que no se logró dar con el cuerpo, debido a que después la averiguación previa fue enviada al área de personas desaparecidas, donde se encuentra actualmente la investigación.
Berenice señaló que han intervenido alrededor de cinco agentes del Ministerio Público y 20 grupos de judiciales en la investigación del caso, sin tener una certeza de que las autoridades avanzaran para dar con el paradero de José.
El acceso a copias del expediente ha sido prácticamente nulo y la única información que han recibido sus familiares es que “siguen investigando”, bajo el argumento que “no podían ver las actuaciones realizadas porque darles el acceso representaría una fuga de información”.
Esta respuesta fue obtenida al presentar por escrito la solicitud de una copia certificada de su expediente, con la intención de saber no solamente qué se ha hecho y lo que no en las investigaciones, sino también para demostrar en el banco la desaparición de José respecto a los pagos que requieren que realice. Lo único que las autoridades entregaron a Berenice es una copia de las declaraciones realizadas por sus familiares “no le podemos dar otra cosa y con eso usted ampárese ante el banco”, lo cual no ha sido suficiente para frenar las exigencias de la institución bancaria.
Berenice tuvo conocimiento de que fueron detenidos unos sujetos que declararon que ellos habían “levantado” a José y sus jefes se encargaron de asesinarlo y sepultarlo. También observó que esas personas solamente estuvieron 6 meses en prisión porque pidieron un amparo, en el que señalaron que habían sido torturados para declarar.
Berenice afirma, “como que él era el engrane, yo sentía que él era el centro de todos nosotros. Dice mi mamá: a una mazorca le tumbas el primer grano y se vienen todos, nos tumbaron a él y todos nos desmoronamos”.
A esto se suma que, la desaparición de su primo ha implicado un distanciamiento de amigos y familiares ante el temor ocasionado por comentarios criminalizantes, que enfrentan en el contexto de un territorio donde “la mafia” – como Berenice llama a los grupos del crimen organizado – tiene una fuerte presencia.
En lo que respecta a la sociedad, los familiares de José observan una falta de concientización respecto a los casos de personas desaparecidas, no creen que exista un interés general sino que los prejuicios se repiten “la gente bueno dice pues pobrecitas ¿no? ¿Qué pasó? pero hasta allí, la misma sociedad lo va a uno marcando como quien dice, se lo llevaron pues hizo algo o no hizo algo”.
Berenice señala que los casos de desaparición han dejado de ser una situación aislada, para convertirse en un problema generalizado. Y ejemplifica que ha escuchado de hasta 11 casos de desapariciones ocurridas en el transcurso de una semana en la zona del pueblo de Tesistán y sus alrededores, pero lo ausente siempre son las autoridades y la voluntad para buscar a las víctimas de desaparición forzada.
Hasta el 30 de junio de este año, había 2 mil 744 personas desaparecidas en Jalisco, 2 mil 735 fueron reportadas por la FGE y 9 por fiscalías y Procuradurías de otros estados.
2 mil 422 son hombres y 322 mujeres. Los rangos de edad en que se concentran las desapariciones de hombres es de 20 a 39 años, que suman 1488 casos (61%), y en mujeres de 15 a 29 años, con 178 casos (55%).
Cepad obtuvo a finales de 2016 cifras de reportes de personas desaparecidas con que cuenta la Fiscalía General del Estado de Jalisco, en la cual se da cuenta de 18 mil 779 reportes de personas desaparecidas en el periodo que va del año 2007 al 30 de septiembre de 2016.
Para Cepad el mal manejo estadístico de personas desaparecidas que ha sido derivado de la falta de instrumentos confiables de registro de casos es preocupante. “Esta situación tiene el efecto de invisibilizar la magnitud del problema en Jalisco y en general del país, además de la opacidad de las autoridades que por una parte alimentan el Registro Nacional de Datos de manera arbitraria y a nivel local se limitan a brindar cifras únicamente si es solicitada a través de transparencia; en ambos casos no se refleja que la metodología empleada en el conteo de los casos cree certezas sobre las cifras generadas.

