Por: Enrique Legorreta
Twitter: @enriquelego3_0
La disputa entre la legalización y la prohibición de las armas de fuego en Estados Unidos sigue latente. A pesar de los hechos trágicos que han acontecido en los últimos meses, como el asesinato cometido en una escuela de Newtown, Connecticut, en diciembre del año pasado, donde un joven causó la muerte de 20 niños y 6 adultos, se sigue con la idea de no realizar alguna acción en cuanto al tema de la posesión de armas de fuego.
En el condado de Nelson, en Georgia, tener un arma de fuego en los hogares es obligatorio, así lo determina la ley en la zona. Se pretende aumentar el consumo de armas mediante ofertas y descuentos a quien vaya a comprar comida y lleve sus pistolas o rifles.
Esta decisión se acaba de tomar en el consejo vecinal de Nelson, donde los más de mil habitantes de la región votaron para llegar a la resolución de que la cabeza del hogar debe de tener un arma para defender a su familia en caso de ser necesario.
La nueva ley que señala que personas pobres, que sufran alguna discapacidad física o mental, además de personas que sean declaradas culpables de algún delito grave y las que se oponen a las armas de fuego no podrán ser beneficiadas a este derecho ya que no cumplen con los requerimientos que planteó la comunidad.
Esta medida se llevó a cabo con el objetivo de prevenir emergencias y proteger la seguridad, el bienestar de la localidad y de sus habitantes, señalaron los residentes de Nelson.
Mientras el gobierno de Barack Obama enfrenta la presión de la reforma migratoria, las leyes en contra del uso excesivo de armas en los EE.UU. siguen pendientes de una legislación que permita poner en cintura su uso.


