Por: Zazil Carreras
Twitter: @ZazCarreras3_0
Cristóbal Galarza de la Paz es un servidor público que trabaja como perito en la Procuraduría General de Justicia del Estado de Guerrero. Ahí sufrió agresiones homofóbicas por parte de su jefe, Ricardo David Ramírez Zúñiga, motivo por el cual presentó una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del estado el 6 de diciembre del 2012.
El 21 de dicho mes fue citado por la procuradora del estado, Martha Elba Garzón Bernal, a una reunión en donde también se encontraba presente Manuel Castillo Jaimes –alias Igor Petit–, servidor público y asesor del gobernador en materia de grupos vulnerables. En dicha reunión la procuradora guerrerense exigió a Cristóbal Galarza que se desistiera de la queja pues, según Castillo Jaimes, quien acosaba al funcionario denunciado era el propio Cristóbal.
Además, la procuradora afirmó que lo despediría pues para ella Cristóbal ya no era personal de su confianza. A raíz de esta reunión Cristóbal amplió su queja inicial para proceder también en contra de la funcionaria.
El 18 de enero, en el programa de radio de Igor Petit, la procuradora afirmó que ella nunca exigió a Cristóbal Galarza desistir en su demanda, en un intento por deslindarse de la acusación que ya obraba en su contra.
Meses después de iniciada la investigación, Cristóbal se vio en la necesidad de ampliar nuevamente la queja el día 4 de marzo, esta vez en contra de Igor Petit, debido a que este último afirmó que “le pondría una chinga” y que tenía gente para hacerlo. Un día después, de manera pública, Igor Petit afirmó que él se ocuparía de que “calmaran” a Cristóbal.
El 9 de Abril alrededor de las 21:40, Cristóbal fue agredido físicamente a la entrada de su domicilio. Un primer agresor le decía: “Para que se te quite puto de mierda, a ver si te van a defender los derechos humanos”, mientras otro gritaba “¡Súbelo ya!” desde el interior de un vehículo.
La agresión continuó y entonces vino la advertencia final. “Esto mismo les va a pasar a todos los que sigan chingando con sus quejas en derechos humanos.” Cristóbal gritaba pidiendo auxilio, el agresor que se encontraba en el auto gritó “Jálate, déjalo al puto, como quiera ya sabemos dónde vive, que sigan chingando con sus derechos humanos.”
Al ser liberado logró correr y refugiarse en su casa, desde donde se comunicó con personal de derechos humanos, quienes se dirigieron a su domicilio en compañía de un médico y la policía estatal, pidiéndole que denunciara los hechos.
Ante estos sucesos, Cristóbal ha manifestado su preocupación pues para él es claro que su vida está en peligro.
Hasta ahora, su preocupación sólo ha encontrado eco fuera de su estado en la Secretaría Nacional de Diversidad Sexual de Morena, que a través de su secretario nacional, Jaime López Vela, exige justicia y el cese de toda violencia en contra de Cristóbal en un caso de violencia física con tintes homofóbicos, emanado directamente de funcionarios estatales del gobierno guerrerense.



