A Francisco, indígena tsotsil de 68 años lo desnudaron para golpearlo y darle descargas eléctricas; sigue en prisión y en peligro de morir

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(28 de octubre, 2017. Revolución TRESPUNTOCERO).- Francisco Espinoza, es un indígena tsotsil, que tiene 68 años. Y se encuentra preso en el penal El Amate, en Cintalapa, Chiapas. La mayor preocupación de sus cuatro hijas, comenta Griselada, una de ellas, a Revolución TRESPUNTOCERO, es que su padre está enfermo de la próstata y con altas probabilidades de desarrollar o ya haber desarrollado un cáncer.

Derivado de la tortura que padeció para lograr que se autoinculpara, su cuerpo se encuentra en un estado de salud precario, por los golpes los huesos están dañados, pero tampoco escucha bien y la vista está en condiciones complejas. Además, presenta problemas con la memoria, las cosas se le olvidan con frecuencia derivado de la tortura tiene perdida de memoria, sin embargo, no por ello ha perdido el ánimo de aprender a leer y a escribir. Tampoco puede dormir, por los problemas que presenta con la próstata todo el tiempo tiene que ir al baño.

“Sin embargo, la atención es mínima en el penal, y mi padre enferma cada vez más y es lo más triste y desesperante”, señala Griselda, quien comenta que su padre también padece temblores, “ha de ser los nervios”, señala, sin embargo la realidad es que ha desarrollado ya mal de Parkinson, de acuerdo al médico de Frayba -que da acompañamiento al caso- que logró entrar en alguna ocasión.

Para Francisco todo lo que implica habitar en una cárcel, más las enfermedades que hoy se han adueñado de su cuerpo se suma la soledad. Aunque Griselda asegura que quisieran pasar más tiempo con su padre, el tiempo que ellas recorren de su comunidad -en zona Altos de Chiapas- al penal son cinco horas de ida y otras cinco de regreso, por lo que solamente les queda 45 minutos para poder verlo.

La mañana del 29 de mayo de 2015, en el municipio de Venustiano Carranza, una docena de policías lo detuvieron de manera arbitraria y violenta, bajo insultos y severos golpes lo llevaron a una casa donde lo torturaron.

Lo desnudaron, para después golpearlo de manera constante, también fue sometido a descargas eléctricas. Todo esto para que Francisco, que no sabía leer ni escribir, hiciera una confesión de culpabilidad en un caso de robo con violencia (de unos muebles), de acuerdo a la información obtenida por Revolución TRESPUNTOCERO. 

“Francisco de Jesús Espinoza Hidalgo, fue encarcelado a consecuencia de sus acciones en defensa de sus derechos en los Bienes Comunales en la Casa del Pueblo, acusado de robo con violencia agravada y daños, por Domingo Sebastián de la Torre Gómez, ex comisariado ejidal, por hechos ocurridos el 21 de abril de 2015, según el auto de formal prisión del Juez Primero del Ramo Penal de Delitos Graves del Distrito Judicial de Tuxtla Gutierrez, con sede en Cintalapa de Figueroa, Chiapas”, señala el Centro de Derechos Humanos Frayba.  

Los hechos se perpetraron a las 7:30 horas aproximadamente, a una cuadra de su casa en la calle 10 de mayo, Barrio La Alberca, cuando se dirigía a trabajar su milpa, Francisco fue Privado Arbitrariamente de la Libertad por personas vestidas de civil quienes lo torturaron durante la detención, el trayecto y hasta su reclusión en el CERSS Núm. 14 “El Amate”, en Cintalapa de Figueroa, Chiapas México. 

El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, A.C (Frayba) solicitó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) medidas cautelares que urjan al Estado mexicano adoptar acciones inmediatas para garantizar la vida, la integridad física y psicológica y seguridad personal, a favor de Francisco de Jesús Espinoza Hidalgo.
 
De acuerdo al reciente informe de peritos independientes especializados que aplicaron el Protocolo de Estambul, Francisco Espinoza presenta estrés postraumático, depresión, ansiedad, dolores extremos en tórax y cuello, falta de apetito, insomnio crónico, lagunas mentales; así como alto riesgo a su salud por padecimiento de hipertensión arterial y diabetes mellitus. Recomiendan que sea excarcelado para garantizar su vida ante el acelerado daño físico y mental.

De acuerdo con Griselda, Francisco teme por su vida porque su salud empeora cada día, soportando fuertes dolores: “puede morir en la cárcel en cualquier momento.” “Los familiares somos personas de bajos recursos económicos, pero nosotros hemos comprado en algunas veces los medicamentos porque el CERSS no quieren dar atención médica”.

A su vez, Griselda comenta que la alimentación que lleva en la prisión, también es un grave problema para Francisco, “nosotras cuando podemos le llevamos lo que Dios nos da, pero no es mucho y el necesita comer bien”.

Este Centro de Derechos Humanos considera que “el castigo psicológico que provoca su encarcelamiento en condiciones inhumanas, forma parte de una tortura como mecanismo de castigo continuado y permanente; así mismo reiteramos al Estado mexicano que es su responsabilizar proteger y garantizar el derecho a la vida, y la integridad física y psicológica y seguridad de las personas que se encuentran bajo su custodia”.

Por lo anterior el centro de Derechos Humanos ha pedido se realice una investigación de los hechos de Tortura cometidos en contra de Francisco Espinoza, para sancionar a los responsables y la tortura no quede en la impunidad; se ponga en libertad a Francisco Espinoza, para brindarle las atenciones médicas necesarias, a fin de garantizar el derecho a la vida, la integridad física y psicológica y seguridad personal.

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