Por: Zazil Carreras
Twitter: @ZazCarreras3_0
Las comisiones unidas de Puntos Constitucionales, Estudios Legislativos, Comunicaciones y Transportes, Radio y Televisión, Justicia y Gobernación del Senado de la República iniciaron el miércoles 10 de marzo las audiencias públicas rumbo a la redacción del dictamen en materia de Telecomunicaciones.
Estas audiencias tienen el fin de dar voz a funcionarios y expertos en el tema, pues la Mesa Directiva de dicho órgano legislativo, a través de su presidente Ernesto Cordero Arroyo, ha sostenido que no se legislará “al vapor ni se cometerán errores históricos”.
El también coordinador de la bancada del Partido Acción Nacional (PAN) subrayó que no se tiene plazos fatales para analizar y, en su caso, aprobar esa reforma que presenta diversos aspectos que se le “arreglarán”.
El encargado de inaugurar dichas ponencias fue el periodista Jenaro Villamil, quien en su turno ante los senadores expuso la necesidad de incluir los derechos de las audiencias en la reforma de telecomunicaciones.
Villamil citó lo dicho hace 20 años por Emilio Azcárraga Milmo, El Tigre, aquel 10 de febrero de 1993 cuando explicó la labor principal de Televisa al decir que “México es un país de una clase modesta muy jodida, que no va a salir de jodida. Para la televisión es una obligación llevar diversión a esa gente y sacarla de su triste realidad y de su futuro difícil”.
Explicó que la visión de las audiencias como una “clase modesta muy jodida” no se ha modificado desde entonces, por el contrario, ha proliferado.
Añadió además que aunque ahora existe TV Azteca, a 20 años de distancia la mala calidad de los contenidos se ha agudizado con géneros que logran confundir la realidad con la ficción, con publicidad engañosa, con mercantilización excesiva.
Mencionó un estudio reciente en el que se revela que los niños mexicanos están expuestos al año a más de 12 mil horas de publicidad de productos chatarra. Y la obesidad y mala alimentación entre los menores de 10 años se han disparado.
Por esto, Villamil considera que la competencia no garantiza por sí sola el respeto a las audiencias y el mejoramiento de un servicio público concesionado como es el de la televisión, ya que a nombre del rating se cometen las peores masacres en materia de creatividad, comunicación, entretenimiento, información y publicidad, utilizándolo como justificación para evadir el derecho de las audiencias.
Las audiencias no solamente son el público televidente. Las audiencias también auditan, es decir, escrutan, analizan y desean participar en los contenidos de los medios.
“La importancia de incorporar los derechos de las audiencias en la reforma al artículo sexto Constitucional en la actual reforma a las telecomunicaciones y a la radiodifusión no es retórico. No es un simple enunciado. Tampoco un capricho”, afirmó Villamil.
Una reforma como ésta –quizá la más ambiciosa en la historia reciente del sector– ha minimizado el papel de quienes forman parte esencial en el proceso de la comunicación: los propios receptores.
“No hay medios ni comunicación ni tecnologías de la información sin audiencias. ¿Por qué escatimar entonces sus derechos? ¿Por qué si en el artículo octavo transitorio que aprobó la Cámara de Diputados se agregó el término ‘audiencia’ para considerar a un agente económico preponderante en ambos sectores no se reconocen los derechos de las mismas en el artículo sexto constitucional?”, increpó.
Garantizar los derechos de las audiencias es fundamental para impedir los monopolios de la opinión pública, que son distintos a los monopolios económicos. ¿Tener más medios en competencia con los mismos contenidos realmente es democratizar los medios?
La diversidad y la pluralidad de la opinión pública son la esencia del derecho de las audiencias. Fragmentar y eliminar los monopolios económicos no significa la desaparición de los monopolios de la información pública. “El gran riesgo es que tengamos muchas plataformas de comunicación, más cadenas de televisión, pero una mayor uniformidad y peor calidad en los contenidos”, afirmó Villamil.
En su intervención instó a los senadores a incluir en la reforma los derechos de los menores de edad, los discapacitados, las víctimas de delitos y todos aquellos sectores de la población pertenecientes al Grupo de Atención Prioritaria.
Además, instó a que los contenidos se creen y se transmitan respetando los derechos de salud y ecología audiovisual, de diversidad a través de porcentajes de contenidos, de autor y protección a las obras artísticas originales, a la protección de datos personales, a la presunción de inocencia, al acceso a personas con discapacidad, de participación ciudadana en contenidos, de protección integral de niños, niñas, adolescentes y personas en grupos de atención prioritaria; así como la obligación de distinguir entre noticia y opinión, entre información y publirreportajes.
El día de hoy continuará la intervención de expertos en la materia tales como Aleida Calleja, Gerardo Soria, Enrique Melrose, Carlos Sampé, Cristina Ruiz de Velasco, así como una mesa de del movimiento #YoSoy132, lo cual seguramente generará muchas observaciones al dictamen actual que el Senado estará obligado a incluir en su estudio propio, para suplir de alguna manera las fallas del dictamen aprobado al vapor y sin discusión de fondo en la Cámara de Diputados.








