(04 de noviembre, 2017. Revolución TRESPUNTOCERO).- El 22 de octubre de 2014, Williams Israel Casas Esqueda se dirigía de Guadalajara al fraccionamiento “La Rinconada”, ubicado en el municipio Ixtlahuacán de los Membrillos, a cobrar dinero que le debían unas personas por la venta de su estéreo. Esto fue lo último que supieron sus familiares cuando se despidió de ellos esa tarde antes de salir de su domicilio.
Al día siguiente su hermana, lo esperaba para trabajar, pero después de algunas horas de no llegar al domicilio ni saber dónde se encontraba, trataron de comunicarse con él por teléfono pero no les fue posible localizarlo.
La familia desconoce cuáles fueron los hechos que ocurrieron esa tarde del 23 de octubre de 2014, que originaron su desaparición. Alma Rosa, su mamá, creyó que no había regresado a Guadalajara, pero se enteraron que tampoco se encontraba en ese sitio.
Para la familia resultaba extraño que su celular estuviera apagado, era la primera vez que eso ocurría con Williams. Después de algunas horas de no lograr comunicarse con él, su hermana fue a la fiscalía a interponer una denuncia por la desaparición del joven de 25 años, sin una pista de lo que pudo haberle ocurrido a su hermano, si nunca había tenido problemas con alguien, señaló el informe Frente a la Desaparición Forzada y la Desaparición por Particulares en Jalisco: la Lucha por la Verdad y la Justicia del Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo, A.C.
Además de denunciar, buscaron por su cuenta en hospitales y cárceles de Ixtlahuacán, Chapala y Cajititlán para cerciorarse de que no estuviera herido o detenido. Cuando los familiares de Williams interpusieron su denuncia no recibieron orientación por parte del personal de la Fiscalía General del Estado de Jalisco respecto a sus derechos como víctimas ni sobre su carácter de coadyuvantes, y la madre del joven considera que lo que ha caracterizado el seguimiento de su caso es la falta de avances en recabar pruebas que pudieran aportar una línea de investigación.
Uno de los principales obstáculos ha sido que las autoridades estatales tardaron casi dos años en obtener el respaldo telefónico del celular de Williams y se ha realizado poco trabajo de investigación en campo, bajo el argumento de que falta presupuesto: “A mi hija le dijeron que no había gasolina, que no había en que moverse”. Ante la falta de avances, la madre cuestionó al personal sobre sus actuaciones para saber los motivos que no hayan investigado más sobre su caso
“Fuimos y yo más enojada les fui a echar mal a los que estaban ahí a decirles ¿qué pues? Y fui ahí otra vez y hablé con la licenciada Violeta y me dijo que ya andaban los agentes investigando y le dije que iba a ir yo misma a comprobarlo y no, que no fuera que por mi seguridad y yo le dije que no, que yo voy a ir. Eso fue temprano, fue como a las once o doce y ellos llegaron allá como dos o tres de la tarde, ellos llegaron ahí y pues yo les pregunté que si ya habían ido a la Rinconada a donde había ido mi hijo a cobrar y que ellos no sabían dónde era”.
Los argumentos que es por su propia seguridad o “por sigilo” en el desarrollo de las investigaciones han sido utilizados por las autoridades para negarle la información de los avances en la averiguación previa y repetidos constantemente en las distintas visitas que la madre y sus familiares han realizado a la Fiscalía, “no nos podían dar bien la información por nuestra seguridad, y pues ¿a quién se lo van a dar? Yo que soy su mamá y pido informes, ¿a quién se lo van a dar?”.
Esta situación la desmotiva en ocasiones a seguir acudiendo a consultar su averiguación previa. Además, los diferentes ministerios públicos que la han atendido se han justificado para no darle respuestas diciendo que primero debían leer su expediente para saber de qué se trata su caso, al no haber un funcionario encargado de investigar el paradero de su hijo, lo cual refleja una falta de capacidad de la Fiscalía para encontrar a Williams y a los otros miles de desaparecidos que hay en la entidad, denuncia Cepad.
A esto se agrega una llamada de extorsión que recibió la hermana del joven, en la que decían que tenían capturado a su hermano y pedían 500 mil pesos a cambio de ponerlo en libertad, además de amenazarla con hacerle daño al resto de la familia si no conseguía la suma de dinero.
Hasta que preguntó por el apodo de su hermano se dio cuenta de que la llamada era falsa y decidió denunciar ante la Fiscalía este hecho, pero una vez más se enfrentó a la inacción de las autoridades, incluso parecía que tenían conocimiento de lo ocurrido “le dijeron que ya van seis o siete llamadas que hacen de ese mismo número, entonces mi hija les dijo que si llevan un récord de las llamadas, si ellos saben ¿por qué no hacen nada?”
Frente a las omisiones en que ha incurrido el personal de la Fiscalía General del Estado de Jalisco, la familia de Williams acudió a la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco a interponer una queja que hiciera visible las violaciones a sus derechos como víctima pero la atención que recibió fue parecida, lo único que recibieron fue un citatorio que ellos mismos debieron entregar a la Fiscalía y que no produjo cambios o responsabilidades del personal de la agencia especializada en desapariciones.
La madre de Williams vive en un panorama adverso. La solidaridad es un tema pendiente, dice, “que la gente no espere a que les pase lo mismo para que apoyen y que la gente se entere de lo que está pasando, se sensibilice poquito sobre lo que está pasando (…) y que no esperen a que se desaparezcan sus hijos o familiares”.

