En su primer contacto formal como aspirante presidencial, José Antonio Meade, pidió a la organización de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) que cuenta con inumerables escándalos de enriquecimiento y corrupción en su historia, caminar con los obreros al expresar “Aspiro a registrarme el día de hoy y quería empezar este camino pidiéndole humildemente a la CTM que me haga suyo”.
En menos de 20 minutos, al sector obrero del Partido Revolucionario Institucional (PRI) se le olvidaron las formas y normas de equidad que rigen el proceso interno priista, y “adopataron” al ex Secretario de Hacienda como militante de carrera.
Pese a que los obreros no lanzaron porras, la cúpula del sector ungió a Meade a quién obligaron a quitarse la corbata fucsia que llevaba, para colocarse una color rojo, el color distintivo del PRI y a nombre de la organización el dirigente Carlos Aceves del Olmo bautizó al ex funcionario como “el candidato de la esperanza”.
“Es un día de fiesta, tenemos la oportunidad de recibir a quien seguramente ha sido, desde hoy o desde hace tiempo, el candidato de la esperanza”, declaró
Y agregó “El Presidente de la esperanza, no de la esperanza vacía del Mesías o de estar echando saltos para atrás. Cuando expreso que es el candidato de la esperanza es porque verdaderamente lo conozco”.
El sucesor de Emilio Gamboa Pascoe, Leonardo Rodríguez Alcaine y Fidel Velázquez por su parte dio a conocer que Enrique Peña Nieto, ya tenía a Meade como su favorito antes de que lo “destapara”.
Pese a que no es requisito estatutario ni de convocatoria, Aceves entregó a Meade un documento firmado en el que expresa el apoyo del sector obrero a su postulación.


