(10 de febrero, 2018. Revolución TRESPUNTOCERO).- La historia que están a punto de leer no tiene un final feliz, señala de manera contundente Daniel Moreno, quien escribió el prólogo de Duarte, el priista perfecto (Grijalvo, 2017).
“Claro, ver al exgobernador Javier Duarte arrestado —después de meses de huir de un lado a otro— nos ha sacado una sonrisa a todos. Pero no es suficiente. Duarte gozó de su poder casi seis años, sin ningún obstáculo y a pesar de todas las denuncias que había en su contra casi desde el primer día de su gestión; sus principales cómplices siguen libres; su familia disfruta de su nueva residencia en Europa; sus padrinos políticos no han pagado ningún costo; el dinero defraudado no ha sido devuelto y el político veracruzano ni siquiera va a pagar por todos los delitos que cometió”, continúa.
“Tampoco tenemos garantías de que un caso así no volverá a repetirse. Quizá por eso el veracruzano no perdió la sonrisa el 15 de abril de 2017, cuando fue detenido en Guatemala”, sentencia.
Duarte, el priista perfecto, es una investigación periodística de dos años cuya columna vertebral es justamente este esquema de corrupción relacionado con las empresas fantasmas, explica el periodista Arturo Ángel a Revolución TRESPUNTOCERO.
Señala que no se quería dejar de retratar lo que había sido la trayectoria de Javier Duarte y su gobierno, por lo que en el libro se hace “una especie de balance y por eso decidimos analizar lo que había podido suceder en el camino, de dónde venía Javier Duarte para terminar en esta situación.
Iniciamos haciendo un breve relato de quién era y nos encontramos con la historia de un chico con momentos muy difíciles en la infancia con la pérdida de su padre, en el terremoto del 85 al mismo día de su cumpleaños”. Agrega momentos en donde compañeros de estudios señala a un Javier Duarte que desde pequeño, pese a sus limitaciones económicas le gustaba relacionarse con los chicos pudientes del colegio.
Por lo que, tal vez y sólo tal vez, se trata de un tema de esta aspiración que él tenía de querer estar en otro nivel, la cual se mal enfocó, señala Arturo Ángel, que señala el punto de partida del libro.
“Javier Duarte termina siendo un personaje construido por los priistas de antaño que terminó colaborando perfectamente con los priistas de ahora y desafortunadamente termino siendo como los priistas de siempre.
En los 90 de manera bastante acertada Vargas-Llosa definiría al PRI como esta dictadura perfecta, porque de alguna manera lograba perpetuarse pese a condiciones sociales adversas, más allá de ser Javier Duarte este símbolo del priismo nuevo, como en su momento el entonces candidato Peña Nieto lo definió a él y otros gobernadores que casualmente hoy están siendo perseguidos o en la cárcel, terminó exponiendo en un mayor grado estas malas prácticas se ya se conocían desde antaño”.
Además señala que ahora sí tuvo una repercusión política porque el PRI pierde por primera vez en la historia el estado de Veracruz; “diría que el caso de Duarte y espero que con el tiempo se muestra estoy equivocado, es una especie de control de daños en el tema de la corrupción, estaba desbordándose y había que actuar pero esto es un control de daños más que una cruzada contra la corrupción”.
Porque, explica Arturo Ángel, si realmente estuviéramos en una ofensiva contra todo el sistema corrupto, se debe investigar a otros actores mayormente involucrados, funcionarios públicos algunos hoy diputados federales y además el esquema de corrupción con empresas fantasmas. Se debe de tener una ofensiva legal de mucha mayor dimensión, pero solamente se ha quedado con algunos nombres.
El autor explica que, a partir denuncias que ya existían, de pistas, de datos que nos hicieron llegar personas en Veracruz, iniciamos una investigación periodística prácticamente desde cero. “Comenzamos a revisar contratos de la información que había y así fue como se fue comprobando paso por paso qué había y hasta lo que no pensamos que nos íbamos a encontrar.
Porque imaginamos empresas a nombre de algún familiar del gobernador o su esposa o de algún cercano pero cambia radicalmente la tesis a lo largo de la investigación cuando nos damos cuenta que nadie conocía a los supuestos empresarios, las compañías no estaban donde tenían que estar en sus direcciones físicas”.
Además indica que ahora es importante actuar contra aquellos que están protegidos por un fuero pero sobretodo contra un sistema que excede los límites de Veracruz y qué está contribuyendo a que se cometan otros actos de corrupción.
El libro busca mostrar que aunque se pretendía un alto a la corrupción, en estos momentos ese efecto ya se encuentra bastante diluido, “me parece que el caso de Javier Duarte es una losa en contra del PRI, en todo caso se debe de ver cómo se va desarrollar el proceso judicial si hay novedades en el mismo antes que llegue la fecha de las elecciones, es muy posible que el juicio se posponga hasta después del proceso electoral”.
Para el autor uno de los puntos más impactante fue la revelación que la red de empresas fantasmas es una red de casi 400 empresas detrás de las cuales solamente hay un despacho cuyo nombre y datos va a encontrar justamente en el libro. “Y que dicho despacho no solamente está involucrado en el hecho de asignar recursos públicos, sino también se había utilizado con otros fines, por ejemplo la adquisición de una propiedad para una funcionaria que además tenía una situación sentimental con Javier Duarte”.
Finalmente indica Arturo Ángel, “nosotros hacemos una denuncia y lo que esperaríamos es que las autoridades que tienen todas las facultades nos tomen en serio y sea parte de una investigación que permita deslindar responsabilidades”.

