Por: Carlos Bauer
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El miércoles 17 de abril el Parlamento de Nueva Zelanda aprobó la ley que confiere el estatus de matrimonio a las uniones civiles entre personas del mismo sexo, que vienen realizándose en este país desde 2005. Así, Nueva Zelanda se convirtió en el decimotercer país del mundo y el primero de toda la región Asia-Pacífico (es decir, del continente asiático y Oceanía) en legalizar el matrimonio igualitario. Australia, vecino de Nueva Zelanda, permite de momento las “uniones civiles”.
Mientras tanto, en Colombia el Senado discutirá este mismo día el proyecto de ley propuesto por el senador Mario Benedetti, del Partido de la “U” para conceder el carácter del matrimonio a las uniones de las parejas del mismo sexo. Pese a que fue un miembro de ese partido quien realizó la propuesta, la expectativa es que los senadores de la “U” –la mayor bancada en el Congreso colombiano– voten en contra y, a cambio, propongan la creación de la figura de “unión solemne”.
Benedetti ha rechazado enérgicamente dicha posibilidad, argumentado que implica estigmatizar a la comunidad de gays, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI): “Lo de la unión solemne son migajas, es una forma de marcarlos”. Marcela Sánchez, directora de Colombia Diversa, se sumó a la posición del senador, afirmando que “no puede inventarse un contrato nuevo, porque esa figura es discriminatoria, luego es inconstitucional”.
El Partido Liberal, al que Benedetti perteneció hasta 2005, es el principal impulsor de la propuesta y ha rechazado también la idea de la “unión solemne”.
Apenas el jueves 11 de abril, el Parlamento de Uruguay aprobó la Ley de Matrimonio Igualitario con 71 votos a favor y 92 en contra, haciendo del país sudamericano el segundo de América Latina y tercero de América –junto con Canadá y Argentina– en legalizar el matrimonio igualitario. Si Colombia aprobara la iniciativa del senador Benedetti, en sólo dos semanas tres países habrán avanzado hacia el reconocimiento pleno de la diversidad sexual.



