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Las nuevas princesas de Disney todavía se visten de colores pastel

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Por: Estela Garrido / Fabián Cuéllar

Twitter: @StelaGarrido3_0 / @FCuellar3_0

 

 

Parece que atrás quedó la imagen de princesa lanzada por Walt Disney en 1937 con la primera película animada a color de los estudios, Blanca Nieves. La productora asegura que dejó atrás el estereotipo de lo que una princesa es o debería ser.

“Las princesas de Disney siguen moldeando a la figura femenina moderna”, asegura Karol Mishel Patiño, de la Universidad Politécnica Salesiana en Quito, en su estudio Representación de la mujer en las princesas de los filmes de Walt Disney.

Fue hasta 2012 cuando Disney decidió cambiar de estrategia mercadológica y anunciaron una nueva imagen del modelo social que han adoptado millones de niñas alrededor del mundo.

Bajo el título “Yo soy una Princesa” la casa productora lanzó una campaña publicitaria con la que pretende definir a la princesa actual. Con una duración de un minuto 46 segundos, el video muestra una gama de niñas de distintas edades, razas y aficiones que plantean los nuevos valores  de una verdadera “princesa”.

“Se trata de una celebración de lo que realmente significa ser una princesa hoy. Ser valiente. Ser amable. Ser generosa y compasiva”, se explica en la página oficial de la campaña.

La respuesta tanto en redes sociales como el blogs y columnas especializadas en cuestiones de género ha sido positiva.

“Disney está trabajando claramente para responder a sus críticos que han despotricado contra los mensajes de películas de princesas durante años. Muchos padres de familia se han quejado de que las princesas no quieren saber nada más de la vida que encontrar un príncipe y vivir felices para siempre y que ésto no es un mensaje de inspiración o aspiración para nuestras hijas”, escribió Martha Kempner en la página Reality Check.

La campaña cierra con la frase “He oído que soy hermosa. Yo sé que soy fuerte. Yo soy una princesa”. A la par, Disney sacó su nueva princesa: Sofía la primera, la cual no fue muy bien recibida por la crítica.

Nancy Kanter, gerente general de Disney Junior Worldwide, tuvo que salir a la defensa del nuevo personaje y afirmar que no era intención de los estudios que tuviera rasgos latinos:

“Lo que es importante saber es que Sofía es una niña de un cuento de hadas que vive en un mundo de cuento de hadas. Todos los personajes vienen de lugares de fantasía que pueden reflejar elementos de diversas culturas y etnias, pero no tienen el propósito de representar específicamente las culturas del mundo real”, explicó. 

En esas defensas -que rayan en excusas- se ve la verdadera cara de la propuesta de Disney. Después del bombardeo de quejas por los roles pasivos que asumían sus protagonistas femeninas, la empresa ahora pretende replantear el camino hacia el gusto de las niñas y, sobre todo, de quienes aprueban o desaprueban el contenido: sus padres. Pero el esfuerzo se queda a medias: tanto la imagen de la película Sofía, la primera como del sitio de “I am a princess” están revestidos de colores pastel, como todas las imágenes de princesas de Disney. El gran cambio es parcial. Lo femenino sigue representándose como un mundo rosa. Las nuevas princesas se quedan, parece, en un discurso.

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