Por: Zazil Carreras
Twitter: @ZazCarreras3_0
La visita de Barack Obama a México que se efectuará el próximo 2 de mayo en la Ciudad de México, tiene como fin dar continuidad a la puesta escénica que arrancara hace casi seis meses, en la Casa Blanca, para tratar de relanzar la relación estratégica México-Estados Unidos.
Ésta será la tercera visita del presidente estadounidense a nuestro país y, de acuerdo a funcionarios estadounidenses, tiene como fin “Elevar la cooperación económica, pero sin disminuir la colaboración en materia de seguridad”.
Ootro tema en la agenda es el papel que ambos países juegan en el marco de la Alianza Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés), pues se trata de lo que Washington considera como un “nuevo modelo de cooperación” a futuro.
Se tocarán los temas de seguridad y la reforma migratoria, así como el ríspido tema de un mayor control de armas en Estados Unidos.
Sin embargo, hay temas no contemplados en la agenda que el presidente Obama no podrá ignorar durante su vista, los cuales se ven impulsados por el ambiente circunstancial que se desarrolla actualmente en México, generado por las protestas magisteriales contra la reforma educativa impulsada por Peña Nieto como parte de las reformas estructurales que son seguidas con atención por Estados Unidos, así como por organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.


