Por: Enrique Legorreta / Óscar Balderas
Twitter: @enriquelego3_0 / @oscarbalmen
Un clic en Twitter puede abrir un mundo de pornografía infantil. Basta tener las letras adecuadas para que los más de 40 millones de usuarios de la red social Twitter tengan a su disposición una de las antologías más grandes del mundo de imágenes de niños en actos sexuales con otros menores o adultos.
A través de una investigación en la web, REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO identificó que en la red de microblogging los pedófilos han desarrollado un sistema de claves cambiantes que usan para acceder disimuladamente a cuentas o sitios con pornografía infantil o catálogos donde se ofertan sesiones de fotografías con menores en poses sugerentes.
La búsqueda, que duró una semana, arrojó que los pornógrafos usan en sus tuits letras o contracciones de palabras en inglés como “PTHC” (“preteen hardcore”), “KDV” (“Kid Violence”), “Bibcam” (“Baby cams”) o conceptos sin significado aparente como “Yamad”, “RBV” o “R@ygold”, que en combinación con otros términos como “kids”, “sex” o “lolita” arrojaron cuentas de actividad ilegal.
Esas claves se encontraron en distintos blogs o foros del autonombrado “movimiento boylover” o “movimiento girlover”, promovido por grupos con sede en Europa que buscan incidir en las leyes internacionales para derogar delitos como el estupro.
Cuando se usan los términos encontrados en sitios como Freespirits.org, surgen perfiles como el de @cekocuyuz, en cuyo timeline existen publicaciones con links a páginas de internet de contenido regular, pero con palabras clave como “models pre teen”, “naturist dorki pics”, “wet pre teen girl”, “sexy nude”, “lolita 12 yr girl pic”, “preteen model”, “baby pedo paysites”, entre otras.
Al entrar a los links que acompañaban los tuits, se abren distintas páginas con niñas entre 5 y 10 años en poses sexuales a manera de un catálogo: maquilladas, en tacones, con ropa o semidesnudas mientras miran a la cámara que las retrata.
Sólo ha tomado 15 minutos encontrar ese catálogo desde que se conocieron las claves. En un cuarto de hora, ya están a disposición de algún tuitero, al menos, nueve sesiones fotográficas con víctimas de trata de personas.
Los perfiles abundan: @eduardo57162536 tiene como ilustración de un encabezado el video de dos niños sosteniendo relaciones sexuales; @brunocr3 anuncia sus búsquedas en Twitter con la descripción en su biografía: “niño-niño oso-papá oso-acosador-admirador”; y @MogiB19 intercambia fotografías de niñas supuestamente árabes en encuentros sexuales en autos con adultos. Incluso, una de sus publicaciones, tiene 506 retuits.
El caso de @Cekocuyuz es representativo de cómo operan estos pedófilos: tiene 517 seguidores y sigue a todas las personas que lo siguen, para poder comunicarse secretamente con ellos por Mensaje Directo, que es donde ocurren la mayoría de las transacciones.
Al tratar de contactarlo para “intercambiar” archivos, @cekocuyuz no respondió a los twitts pese a que se le siguió, acaso porque la cuenta desde donde se realizó la investigación no contaba con pornografía infantil en el timeline.
Lo mismo sucede en cuentas como @999tmmHot, @loveinna47, @syudan_33, @thelolifan y @mmv_66, donde se promueven sitios de presunta compra-venta de servicios sexuales con menores. En la mayoría de los casos, se trata de niñas y niños menores de 13 años, principalmente de Estados Unidos o Canadá, y cuyas sesiones fotográficas se venden entre 10 y 50 dólares, dependiendo de si terminan en desnudo o en algún acto sexual.
Algunos de estos usuarios ya han sido eliminados de la red social gracias a otros tuiteros que, mediante denuncias y retuits, señalan a quienes comparten pornografía infantil.
Algunos tuits con la clave “ZZMex” descubrieron archivos de posibles menores mexicanos involucrados en las redes de trata que operan en Twitter.
No sería inusual: México ocupa el primer lugar mundial en intercambio de pornografía infantil, según la Asociación Alianza por la Seguridad en Internet (ASI), que ha tildado a este fenómeno como un “problema nacional que no ha tenido la atención necesaria para acabarlo”.
Además de ese deshonroso primer lugar, nuestro país ocupa el segundo en producción de pornografía infantil, tercero en trata de personas con fines sexuales… y el puesto número uno en el Continente Americano en turismo sexual infantil, según la ASI.
Actualmente, existe una propuesta de ley para la protección de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, la cual se encuentra congelada en el Senado de la Republica.
La iniciativa, propuesta por la senadora Angélica de la Peña, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos en la Cámara de Senadores, propone la creación de un sistema nacional con bases de datos compartidos entre instituciones locales para resguardar a los menores.
“Por desgracia, seguimos teniendo como tarea relevante la atención de niñas y niños en situación de vulnerabilidad, lo que está bien pero es importante que esas niñas y niños transiten a ser atendidos por las redes de atención reguladas por el Estado”, destacó la senadora.
El fenómeno de la pornografía infantil en México ha escalado hasta la modificación de instancias de procuración de justicia: en la ciudad de México, la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) debió crear la Policía Cibernética, que entre otras tareas vigila la trata y tráfico de personas por la red.
Esta policía especializada cuenta con 30 elementos que fueron capacitados, entre otros lugares, por la Policía Nacional de Corea, uno de los cuerpos de seguridad que tiene la más grande unidad de investigación y prevención de cibercrimen en el mundo.
Para apoyar en esta lucha contra la trata y la pornografía infantil, la Policía Cibernética del DF trabaja en conjunto con la Policía Federal (PF) y la Procuraduría General de la República (PGR), que también tienen áreas especializadas en el tema.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) señalan que 44.7 millones de mexicanos usan una computadora o celular; de estos, el 64 por ciento son personas de edad entre los 12 y 34 años. Los menores son un segmento vulnerable, si se conoce que la edad a la que un niño ve por primera vez pornografía en la red es a los 11 años.
Ante estos hechos, la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) recomienda a niños usuarios y adultos o tutores las siguientes acciones para evitar caer en redes de trata de personas:
- · Jamás proporcionar datos personales a desconocidos.
- · No entrar a páginas que no cuentan con medidas de seguridad.
- · Evitar abrir correos de personas desconocidas.
- · No participar en cadenas electrónicas.
- · Actualizar el programa de antivirus.
- · Tener una buena comunicación con la familia.
La más importante, asegura la CNS, es que los niños naveguen bajo la supervisión parental. Nunca se sabe en qué sitio pueden caer en una red de trata. Incluso detrás de 140 caracteres, se encuentran los pedófilos que operan en Twitter.


