En materia de migración, los ejes del próximo gobierno será vigilante de los Derechos Humanos y el desarrollo de la frontera sur. Así lo dio a conocer Tonatiuh Guillén López, futuro director del Instituto Nacional de Migración (INM).
En entrevista con Aristegui Noticias, el funcionario explicó que la situación del éxodo migrante crea tensiones entre México y Estados Unidos. Y aunque se mostró optimista frente a la posibilidad del triunfo de los demócratas en próximos días, no restó gravedad a la situación actual:
“Estamos en un ciclo mayor muy grave que no lo vamos a resolver a menos que exista un diálogo de otra forma con el estado hondureño, con la economía hondureña y que los países que estamos de facto metidos en la problemática tengamos iniciativas de cooperación mucho más intensas que realmente la atiendan”, dijo.
Aseguró que la esta actitud de Donald Trump no es nueva “sino que utilizó mucho en su campaña presidencial, y es potenciar la cultura racista y xenófoba que desafortunadamente está extendida en Estados Unidos” lo que genera, dijo, “tensiones muy graves al interior de Estados Unidos con México”.
Aseveró que, en lo que a México respecta, deberá haber una política de congruencia con lo que México demanda para sus propios migrantes también en el extranjero, “es el trato que debiéramos tener para quienes en estas condiciones están en México y especialmente condiciones tan difíciles”, aseveró.
Precisó que se trabajará porque no exista “ninguna denuncia ante autoridades por maltratos a migrantes o por errores de desempeño en la institución” y también por el desarrollo cultural, social y laboral en la frontera sur.
Recordó que entre 50 y 60 mil personas salen de Honduras cada año, por lo que el tema migratorio es un punto fundamental de la política mexicana.

