De acuerdo con una investigación realizada por la revista Zeta, el número de asesinatos durante el sexenio de Enrique Peña Nieto superó los registrados en la administración de Felipe Calderón Hinojosa quien declaró la guerra al narcotráfico.
Del 1 de diciembre de 2012, cuando Peña Nieto asumió la Presidencia, al 31 de octubre de 2018, un mes antes que dejara el poder se registraron 150 mil 992 muertes violentas, la mayoría de ellas vinculadas al crimen organizado.
Durante el sexenio de Felipe Calderón se reportaron 121 mil 35 muertes violentas. Es decir, el sexenio de Peña Nieto superó al de su antecesor por 29 mil 957 ejecuciones más que la de su antecesor.
Además de acuerdo a los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2017 el priista batió el registro de muertes violentas, con 32 mil 79 homicidios dolosos.
En ese sentido los académicos y expertos en el tema aseguran que la esrategia de Peña Nieto para combatir la violencia fue un fracaso rotundo.El profesor del Programa de Política de Drogas del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), Froylán Enciso consideró que este fracaso es debido a tres factores, el primero de ellos es que el gobierno priista centro su estrategia en capturar objetivos estratégicos, lo cual resulto contraproducente, pues entre más detenían líderes más incrementaba la violencia.
Además dijo que el descabezamiento de organizaciones criminales provocó una fragmentación en esos grupos y ocasionó un aumento de organizaciones delictivas.
Finalmente un tercer factor considera, fue la diversificación del mercado ilícito, pues se incluyeron otras actividades como cobro de piso, huachicoleo, secuestro de migrantes entre otros.
“El proceso de diversificación criminal que afectó principalmente a las organizaciones tradicionales como el Cártel del Golfo y Los Zetas contra el Cártel de Sinaloa, hizo un hueco que aprovechó el Cártel Jalisco para apoderarse de los negocios grandes y aumentar su presencia territorial en todo el país” destacó.
Por su parte el director de Observatorio Nacional Ciudadano, Francisco Ribas, señaló que el estado con mayor número de homicidios dolosos este año fue Baja California, después de Guanajuato. Ambas entidades son gobernadas por el Partido Acción Nacional y en comparación con Estado de México, registran más homicidios violentos en el transcurso del presente año
Guanajuato encabeza la lista con dos mil 759 asesinatos en lo que va de 2018, mientras que Baja California le sigue con dos mil 588. En tercer sitio nacional está el Estado de México, con dos mil 241 homicidios dolosos.
Señalan que el incremento de violencia en Guanajuato está directamente relacionado con el huachicoleo y no con las drogas. En la Península de Baja California, se debe a la expansión del consumo de drogas y narcomenudeo como un negocio local.
“La herencia que nos deja Peña Nieto es un crimen fragmentario, diversificado de acuerdo a condiciones locales, con gran poder de corrupción y pactos con diferentes niveles de gobierno, y se tiene que atender desde lo local”.
Por esta razón, el académico apuesta no a una gran estrategia nacional para el combate del crimen organizado, sino que se construyan diferentes planes basados en las condiciones locales de cada estado o municipio.
Es por ello que considera equivocada la guardia civil militarizada propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador.
“El trabajo policiaco y de inteligencia que se necesita para este tipo de crimen no es el mismo que se hace para problemas de seguridad nacional, se necesita un conocimiento muy fino, organizaciones de inteligencia muy flexibles y agentes policiacos que puedan atender localidades específicas, que tengan capacidad de despliegue territorial y de inteligencia para comunidades muy específicas”.
“Pueden volver a mandar dos mil militares a Tijuana, pero si el problema son las ‘tienditas’, las redes de distribución en barrio populares o zonas marginales, no va a alcanzar para frenar el problema”, agrega Enciso.
En tanto, Carlos Galindo, demógrafo e investigador en el Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, pide buscar una forma inteligente para ganar este conflicto.
“Si el enfrentamiento frontal militarizado en contra del narcotráfico ocasiona que entre 2007 y 2010 se triplican los homicidios y ahora estamos peor que en 2010, es mejor explorar opciones como la regulación del mercado de drogas para que sea el Estado quien ponga reglas distintas con distintos tipos de sustancias, no dejar esta caja oscura en manos del narcotráfico y no intentar ganar esta guerra a balazos”


