(21 de enero, 2019. Revolución TRESPUNTOCERO).- El Presidente Andrés Manuel López Obrador, ha presentado un general que contempla cuatro acciones básicas, en el combate al tráfico de combustible.
Primero. La vigilancia que se incrementó para evitar el robo de combustible.
Segundo. El aumentar la capacidad de transportación de combustibles para tener márgenes y poder combatir las tomas clandestinas, combatir el robo.
Tercero. El plan de bienestar para la gente. Y, cuarto, aplicar la ley, es decir, acabar con la corrupción y con la impunidad.
“Si lo vemos, el problema en lo estructural. En el fondo encontramos, entre otras cosas, que no se tienen ductos suficientes, que no creció el número de ductos, que son los mismos ductos de más de 30 años con miles de tomas clandestinas, ductos parchados y con muy poca posibilidad de distribuir combustible, por eso se decidió ampliar la capacidad para distribuir combustible con pipas, ese fue el plan que se inició”, comentó durante su conferencia en medios este lunes.
“No vamos a tolerar la corrupción, vamos a enfrentar la corrupción, en este caso y en todos. No al huachicoleo, ni arriba ni abajo. Se acaba la corrupción”, puntualizó el Presidente.
Sobre el tema, el investigador y académico de la UNAM, Fabio Barbosa Cano comenta a Revolución TRESPUNTOCERO que la estrategia de López Obrador en 100 por ciento correcta. “Considero que no había otro camino más que el que tomó él y el equipo que lo acompaña. Se le ha criticado que haya cerrado ductos, a mí me parece que era inevitable.
“Era necesario porque la realidad es que la red de ductos estaba complemente en manos de los huachicoleros”, comenta el experto en Economía del Sector Energético. Quien considera imperativo dividir en dos grupos a quienes se dedican al robo de combustibles.
El primero, dice, “está conformado por aquellos grandes capitalistas miembros de la clase empresarial mexicana que han operado y construido estas redes y que se han enriquecido como socios de ese ilícito. Donde los socios son miembros destacados de la política y del narcotráfico.
“Está ya comprobado que el panista Juan Bueno Torio, quien se desempeñó como Director General de Pemex Refinación, dentro de su empresa tenía como socios a narcotraficantes como González Calderoni. Un caso más sería el del ex gobernador de Veracruz, Fidel Herrera quien tenía nexos con ‘Don Pancho Colorado’, otro narcotraficante conocido quien fue asesinado recientemente en una cárcel de los Estados Unidos”, señala.
Los anteriores son entonces, explica, ejemplos de ‘huachicoleros’ que pertenecen a la burguesía mexicana, que poco invierte y arriesga pero que siempre tuvieron proclividad a ese tipo de negocios ilegales bajo el amparo de los gobiernos, “convirtiéndose en una burguesía parasita y rentista. Por eso se necesita un Estado fuerte.
“En el siguiente grupo se encuentra aquel campesino pobre que ve la oportunidad de obtener un poco de dinero en este tipo de acciones ilegales. Al no tener otras posibilidades de empleo para mejorar sus condiciones de vida lamentables incurren en esto y así es como llegamos a los terribles accidentes como el que ocurrió el fin de semana pasada, provocado por la miseria en que viven segmentos muy grandes de la población”, puntualiza.
Por ello era sumamente necesario las medidas que hoy toma el Presidente, comenta el investigador, quien señala que, ahora mismo “la prensa totalmente dependiente de las grandes empresas desacataron gritos histéricos quejándose de que iba a llegar una catástrofe. Uno de los gritos más histéricos llegó por parte del panismo y el perredismo, para ejemplo el del gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles.
“A penas comenzaba las medidas Obrador y este mandatario ya se decía ‘preocupado’, según él, por las clases populares. Afortunadamente las acciones ya han dado frutos. Desde el fin de semana comienza a regularizarse el abasto de gasolina y sin las compras de pánico”.
Barbosa Cano comenta que ante la desigualdad que empuja a miles de mexicanos al robo de combustible las estrategias de creación impuestas por López Obrador también deben de ser apoyadas, ya que señala, “son acertadas. Otra cosa positiva es la prohibición del fraking, porque va permitir que muchos campesinos del norte de Veracruz y de Puebla permanezcan en su tierra.
Se tendría un resurgimiento muy importante de la actividad agrícola. Ahí son primer lugar en producción en frijol de excelente calidad. El campesino donde pueda -así sean unos cuantos metros- inmediatamente siembra maíz. Además en esas regiones hay un desarrollo muy importante de los cítricos. Hay más de 200 variedades de naranja. Entonces estas medidas del gobierno tienden a fortalecer la economía agrícola y a retener a la población campesina en sus regiones”, explica.
Lo anterior evitará el crecimiento de los problemas migratorios, comenta, porque el campesino ya no tendrá que abandonar sus parcelas en busca de empleo a otras ciudades o a Estados Unidos. “Agregaría que es muy importante que se impulse otros medios y recursos para que no seamos dependientes de la importación de éstos desde el país del norte. Desde la academia, se está proviniendo el transporte por ferrocarriles.
“En tanto, yo invitó a cualquier economista mexicano, sociólogo, antropólogo o geógrafo a que visite el área que está al norte de Veracruz y Puebla (cuenca de grandes ríos), en toda una zona de miles de kilómetros cuadrados no hay una sola gasolinera es una zona aislada y no la hay porque solamente las habitan poblaciones indígenas pero sí hay combustible y ahí la gente recurre al huachicol. No se trata de acusar, sino hacer ver que estás poblaciones son víctimas”.
En tanto, Barbosa Cano aborda nuevamente la manera en que los medios han exhibido la lucha contra el huachicol y señala que “se ha externado amargura y frustración de estos grupos de los grandes medios de comunicación que no se resignan ante la gran derrota que sufrieron en las elecciones pasadas y están pendientes y al acecho de cualquier detalle que se presente en el actual gobierno para lanzarse con alaridos, señalando ‘errores’, ‘problemas’, ‘catástrofes’.
“Se creó pánico en la población y por ello hubo una sobredemanda que agravó aún el desabasto, pero fue impulsado por estos gritos de alarma, la histeria de los distintos medios de comunicación”, puntualiza.
El investigador señala que si en algún momento hubo deficiencias en el sistema de seguridad de que monitoreaba los ductos, es porque estaban al mando “militares corruptos como el General Alejandro León, a quien ya le otorgaron un amparo para que no pueda ser detenido, pero se supone que tiene sus cuentas bancarias congeladas.
“El sistema de monitoreo no fallaba sino que estaba siendo usado por corruptos. Por lo que considero que se debe de impulsar la organización de brigadas que se trasladen hacia el campo y que se busque la concientización de la juventud y la niñez para que se incorporen a la vigilancia de los ductos”.
Si se deja en manos del ejército la vigilancia no se podrá tener un éxito total, comenta el experto, “el problema de raíz se ataca cuando las masas de la población se incorporan, es decir, que reciban los beneficios de la industria petrolera, por medio de opciones de trabajo y ganancias solo así la defenderán como suya.
“Tal y como pasó hace 50 años recién ocurrió la expropiación petrolera, no era necesaria la vigilancia del ejército. El pueblo estuvo consciente que eran sus bienes y asumió su defensa, ese es el gran faltante que yo veo en las medidas actuales. Hay que convencer a los jóvenes de ponerse la camiseta que diga: México”, finaliza el investigador.


