En una nueva muestra del profundo resentimiento y la rabia que embarga a los voceros de la derecha corporativa mexicana, el comunicador conservador Pedro Ferriz estalló en furia tras la difusión de imágenes que muestran la efigie de bronce de su aliado político, el expresidente Felipe Calderón Hinojosa, arrumbada y en el suelo dentro del Complejo Cultural Los Pinos.
A través de su cuenta de X, el vocero de la cúpula blanquiazul no pudo ocultar su frustración ante lo que considera una afrenta a la memoria del artífice de la sangrienta «guerra contra el narco», lanzando descalificativos y discursos de odio en un vano intento por defender un monumento que la propia naturaleza derribó.
«La estatua de Felipe Calderón lleva más de un año en el piso. No se preocupen, cuando se largue a chingar a su madre, la vamos a volver a poner más grande y más alta», sentenció con vulgaridad Ferriz en redes sociales, reflejando la impotencia de una facción conservadora que añora los tiempos de los privilegios presidenciales.
Fiel al estilo clasista de la ultraderecha, el comunicador remató su publicación tachando a los partidarios de la transformación de «enfermos mentales», evidenciando su total incapacidad para articular un argumento político serio y optando en su lugar por el insulto discriminatorio.
El pueblo responde: «Que la recojan los narcos» y «llévatela a tu casa»
La respuesta de la ciudadanía y de los usuarios de las redes sociales sepultó de inmediato la propuesta monárquica del comunicador de la oligarquía.
Cientos de comentarios destrozaron la narrativa de Ferriz y recordaron el sangriento legado de Calderón:
«Mejor que la rescaten para que la fundan y hagan otra cosa útil» o «que la recojan los narcos», reviraron internautas de forma contundente, haciendo alusión directa al juicio y condena en Estados Unidos del secretario de Seguridad calderonista, Genaro García Luna, por sus vínculos con el crimen organizado.
«Si tanto lo amas, ve a Los Pinos, recógela y llévatela a tu casa, nosotros pagamos el traslado», ironizaron miles de ciudadanos, dejando claro que fuera del círculo de periodistas favorecidos con el viejo «chayote» de la derecha, nadie en el México profundo echa de menos la figura del expresidente panista.
«Hasta la naturaleza le cobró factura por ojete con el pueblo; la madre tierra lo puso en su justo lugar», celebraron otros visitantes del complejo cultural, quienes calificaron el derrumbe de la pieza como un acto de «justicia poética» imposible de revertir con berrinches mediáticos.
La escultura de bronce, con un valor estimado de 432 mil pesos, se encuentra tirada a un costado de su pedestal en la Calzada de los Presidentes desde junio de 2025, cuando un temporal y la caída fortuita de un pino de más de 20 metros la derribaron de su base.
Mientras personajes de la vieja comentocracia como Ciro Gómez Leyva se suman al llanto mediático en portales corporativos calificando el protocolo de seguridad de la Secretaría de Cultura como una «humillación», el pueblo consciente ha recuperado Los Pinos para transformarlo en un espacio de dignidad.









