Zazil Carreras / @zazil3_0
Tras 12 días de estar tomada por un grupo de paristas, la Torre de Rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México fue liberada la mañana de este miércoles.
Cerca de las 07:00 horas, los 20 jóvenes que mantenían un plantón al interior de las instalaciones universitarias comenzaron a empacar paulatinamente sus pertenencias; uno a uno, guardaron mantas, cartulinas, cobijas y casas de campaña hasta las 08:12 horas, cuando desalojaron por completo la Rectoría.
Caminaron hacia la calle y se perdieron entre la gente sin que alguna autoridad de la Máxima Casa de Estudios o capitalina los detuviera, pese a que el abogado general de la UNAM, Luis Raúl González Pérez, presentó denuncias penales en contra de los paristas por un presunto daño patrimonial a la universidad y sustracción de bienes.
De ese modo, terminaron 283 horas de cierre de Rectoría, en protesta por un supuesto intento privatizador de la educación superior en México, contra reformas educativas en los planteles del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) y por la reinstalación de estudiantes dados de baja por su activismo político.
La toma de Rectoría dividió a la comunidad universitaria: por un lado, quienes justificaban el plantón aseguraban que se trataba de una medida extrema ante la omisión de las autoridades a sus planteamientos; por otro, quienes aseguraban que no se justificaba detener los trámites administrativos de los estudiantes y que la acción dañaba la imagen de la UNAM.
Lo que sí era un consenso es que este plantón había sorprendido a todos.
Todo comenzó el 19 de abril, cuando un grupo de jóvenes organizaron la “Jornada de Lucha por una Educación Pública y Gratuita”, que incluía marchar del Parque Hundido a la Rectoría de Ciudad Universitaria.
Iniciaron a las 14:00 horas de ese viernes y concluyeron un par de horas después, pero un grupo distinto aprovechó la caminata para agruparse y hacer una rápida toma de las instalaciones universitarias, para lo cual rompieron un vidrio del edificio considerado Patrimonio Cultural de la Humanidad.
A partir de ahí, comenzaron las negociaciones.
Los paristas exigieron la resolución de sus demandas y que se detuviera cualquier proceso penal contra los estudiantes que fuera anterior a la toma; en respuesta, las autoridades universitarias interpusieron demandas en búsqueda de cárcel para los responsables de ingresar a propiedad de la UNAM y amagaron con pedir el ingreso de la Policía Federal para desalojar Rectoría.
“No se atrevan a saquear una vez más el patrimonio de la nación. Voy a defender a la Universidad con toda entereza y sin provocaciones”, advirtió el rector José Narro, el 22 de abril. “Ya acudimos a las instancias judiciales correspondientes para actuar frente a los órganos que la ley establece y de disciplina de la UNAM”
Luego, los paristas ofrecieron un desalojo voluntario a cambio del cese de proceso penales en su contra, la restitución de estudiantes expulsados y un diálogo público con el abogado general de la Máxima Casa de Estudios y el rector José Narro; las autoridades universitarias replicaron con la ratificación de sus denuncias y más pruebas ante la PGR el 24 de abril.
La situación se tensó: los días transcurrieron entre advertencias de los paristas de que, si se usaba la fuerza pública para desalojar Rectoría, se violaría la autonomía universitaria y se exigiría la destitución de Narro.
A cambio, la UNAM publicó el 30 de abril una carta en la que cinco ex rectores apoyaban la intención de Narro de solicitar la acción policiaca de la PGR contra los manifestantes.
Finalmente, en los primeros minutos de este miércoles, la Universidad Nacional anunció su disposición al diálogo con los manifestantes a cambio del desalojo del inmueble, según un comunicado.
Siete horas después, los paristas atendieron la comunicación de las autoridades universitarias: en silencio, entre tímidos aplausos de los pocos que montaron un plantón afuera de Rectoría para apoyarlos, tomaron sus pertenencias y abandonaron la UNAM.
Así terminan los días que paralizaron a la UNAM.


