Luisa María Alcalde, secretaria del Trabajo, sostuvo que hay cuatro años para implementar todos los camios que implica la reforma laboral, pero que muy pronto se van a ver avances claros y contundentes.
“Para los empresarios, una de las cosas más importantes es entender que las cosas ya cambiaron. Estamos dejando atrás un modelo que era caduco y que limitaba el crecimiento del país. A los mismos empresarios no les funcionaba” declaró para El economista.
Sostuvo que la reforma laboral traerá un diálogo más auténtico que servirá para mejorar la productividad, traerá estabilidad sobre bases más sólidas.
“La reforma servirá para fortalecer el proceso de formalización y, en esa medida, contribuirá a resolver el problema de la informalidad”, pronosticó la funcionaria.
Sostuvo que está consciente que es necesario trabajar en muchas áreas, porque es un tema complejo que tiene que ver con factores económicos, culturales, de visión de país y que depende también del ritmo de crecimiento.
“La reforma laboral incluye muchos compromisos relacionados con el T-MEC, uno de ellos es que deberemos revisar todos los contratos colectivos en un plazo de cuatro años. Son alrededor de medio millón. Cuando digo revisar, quiero decir que los trabajadores deberán revisar los contratos de sus empresas y aprobarlos mediante el voto libre, directo y secreto”.
Luisa María Alcalde Luján, sostuvo que hay muchas cosas que hacer en cuatro años, pero hizo énfasis en tres tareas, la implementación de la reforma, la subcontratación y las reglas del juego para los trabajadores al servicio del Estado, contenidos en el apartado B del artículo 123 de la Ley Federal del Trabajo.
“Empezaremos con 11 estados y al año siguiente haremos 10 u 11 estados más. Hemos creado mesas de trabajo, donde está la Secretaría de Gobernación, la Secretaría del Trabajo, el Poder Judicial federal y representantes del Poder Judicial local, además de los gobiernos de los estados, porque al final es una implementación en todo el país” detalló.
Indicó que las juntas de conciliación y arbitraje van a coexistir con los tribunales laborales por un tiempo.
El grupo interinstitucional trabajará para adecuar muy bien los tiempos y hacer una estimación precisa de los recursos que se necesitan. La coordinación corresponde a la Secretaría del Trabajo, pero el proceso cuenta claramente con el apoyo del presidente.
“La mayor fortaleza de nuestro gobierno es el liderazgo del presidente. Su capacidad para sentar a la mesa a los diferentes actores de un tema y generar una dinámica donde nadie puede decir ‘este tema es tuyo y a mí no me toca’”.
ccca.


