Rubén Moreira, diputado federal del PRI y ex gobernador Coahuila, ha sido de los militantes priístas más críticos al proyecto neoliberal que fue apoyado por la administración de Enrique Peña Nieto, no titubea al decir que el que fuera el partido de Estado se encuentra en una crisis política y de identidad, pese a ello el coahuilense plantea que el PRI necesita correrse a la izquierda y ser una vanguardia ideológica que dirija un gobierno y no ser una retaguardia de nadie.
Pese a ser un político que está en la oposición a Morena, Rubén Moreira tiene claro que el PRI debe apoyar al gobierno de López Obrador en los temas y las cuestiones que van a beneficiar al país, como lo fue la recién aprobada Reforma Educativa, “hemos tratado de ser responsables, cuando hay algo que le convenga al país no lo vamos a obstaculizar, por ejemplo la Reforma Educativa la apoyamos porque tiene cosas positivas que repercutirán favorablemente a los ciudadanos”, asegura.
Luego de la debacle electoral de 2018 donde no sólo el PRI perdiera el poder presidencial, sino también la mayoría en el Congreso de la Unión, Moreira explica en exclusiva a Revolución TRESPUNTOCERO que “la derrota del año pasado fue una tremenda derrota, pese a ello hay muchos priístas que tienen el ánimo echado para delante para salir de esta crisis”.
Pese a lo que manifiesta, el revés electoral de 2018 no sólo evidencia el desgaste que ha sufrido el PRI, también deja ver las múltiples diferencia que hay entre sus miembros, luego de que pasaron de ser un partido de masas a un partido de cuadros y grupos que ha excluido a la militancia de base, además ante el cambio de gobierno los priístas han evitado definirse ideológicamente ante la sociedad, pero también se han dado diferencias por el proceso de cambio de dirigencia, en donde unos apoyan la elección abierta y otros no.
LA BATALLA POR EL CONTROL DEL PARTIDO
En el mes de septiembre el Partido Revolucionario Institucional cambiará de dirigencia, hecho que ha generado una tensión particular dentro de la organización política, pues tras los resultados adversos de la elección federal del año pasado no hay un liderazgo visible en las filas del tricolor, así como tampoco un posicionamiento ideológico que los respalde.
En ese sentido el priísta de 56 años asegura que la elección venidera en el PRI debe romper con las formas y los modos con los que el priísmo se manejó en el pasado, en donde la cúpula partidista, el jefe del Ejecutivo federal, así como también los gobernadores decidían el futuro político del partido.
“La contienda por la dirigencia se esperan varios participantes, basados en la situación en la que vivimos debemos tomar grandes decisiones, para tomarla, se requiere el mayor de los consensos, no puede ser que llegue alguien a la dirigencia con un método que no sea de elección abierta”, afirma.
Rubén Moreira tiene claro que para cambiar la cosas al interior del Partido Revolucionario Institucional, es que no pueden haber “medicinas ni tratamientos a medias se debe ir a fondo”, explica.
Con base en dicho contexto esta próxima elección enfrenta dos visiones en el que, por una parte, hay un sector del partido tricolor que quiere renacer a partir “de nuestra militancia, contra, tal vez, un PRI que quiere continuar con el mismo camino que nos llevó a la derrota tan estrepitosa que tuvimos”.
-¿Pese a las diferencias existentes entre los diversos grupos del partido, el PRI ya está listo para una elección abierta?, pregunta el reportero.
-Después de 90 años es claro que ya estamos listos, la realidad nacional del partido no necesariamente es la misma a la de las entidades, como muestra de ello está Coahuila, estado donde hay elecciones abiertas del partido para todo, se han definido por esa vía consejeros políticos municipales y estatales, por ejemplo.
DEFINICIÓN IDEOLÓGICA EN EL AIRE
Desde que el PRI tuvo su génesis como instituto político ideológicamente se definieron como un partido de izquierda que velaría por los intereses de las mayorías en toda la nación, incluso el otrora partidazo, por el poder que llegó a tener, desde hace varias décadas es miembro de la Internacional Socialista, organización que conglomera a diversos partidos del orbe que se definen de izquierda.
En la actualidad los estatutos del Partido Revolucionario Institucional plantean que el tricolor defiende las causas de la socialdemocracia, ideología de izquierda más cercana al centro, no obstante en los hechos y en la práctica desde las administraciones de Miguel de la Madrid en los años ochenta, pasando por la de Salinas, Zedillo y Peña han dado un bandazo a la derecha apoyando las políticas neoliberales.
-¿Ideológicamente dónde está el PRI?
-Estamos definiendo en este momento cuatro cosas fundamentales, primero, qué somos en lo referente a nuestra ruta ideológica porque no es posible que convivan ideas tan diferentes dentro de un partido político. La segunda cómo nos organizamos internamente, es decir si somos un partido que nos conformamos como masa o un partido de cuadros, donde unos poquitos elijan. La tercera, cómo nos presentamos ante la sociedad, es decir cómo vamos a definir a nuestros candidatos, otra vez con designaciones directas en donde no sabemos quién nos representa porque no sabemos si son priístas, como diría Colosio, o por medio de la militancia. Y la cuarta, cómo nos presentamos ante el poder, tenemos que definir cómo nos comportaremos cuando somos gobierno y cuando no lo somos.
-¿Desde su perspectiva ideológicamente para dónde debe ir?
-Desde nuestra génesis lo dice, se debe estar en la izquierda, no en el centro, por eso hemos tenido tantos problemas porque nuestros gobiernos han asumido posturas de derecha, necesitamos que el partido siga el ideario de izquierda, porque estar en la derecha explica el fracaso que hemos tenido.


