Redacción / @Revolucion3_0
(8 de mayo, 2013) Tan sólo en 2013, el mundo tendrá 73.4 millones de jóvenes desempleados. La cifra es alarmante en más de un sentido, sobre todo en países como México donde más del 50 por ciento de la población está conformada por personas menores de 29 años.
En febrero, los datos recabados por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) situaron la tasa de desempleo en México en 4.9 por ciento. Ahora, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) alertó una vez más sobre las graves consecuencias del desempleo en jóvenes.
Lo que en diarios nacionales se contó como una noticia digna de celebración, en la práctica no es tangible, mucho menos para los jóvenes. En ciudades como la capital mexicana es evidente cómo la juventud enfrenta el desempleo: desde la gran cantidad de adolescentes que piden dinero en los semáforos o dentro del transporte público, hasta los que trabajan en el sector informal o se autoemplean mientras esperan que los acepten en una de las tantas vacantes a las que aplican a diario.
El escenario no es esperanzador: el porcentaje anual de jóvenes desempleados en el mundo -actualmente en 12.6- alcanzará el 12.8 por ciento en 2018, aunque la disparidad regional será mucho mayor. En México, el desempleo en jóvenes se calcula en 9.7 por ciento, una cifra aparentemente menor a la media mundial.
Las nuevas generaciones no confían en los sistemas políticos y socioeconómicos. La OIT lo entiende como causa de los movimientos sociales que llenan plazas públicas, en su mayoría, con jóvenes desempleados.
La Unión Europea es uno de los principales focos rojos para la OIT. En 20012 el desempleo en jóvenes rondaba el 25 por ciento. Otras regiones que generan alerta son Oriente Medio y África del norte.
En América Latina y el Caribe también espera que la situación pase del 12.9 por ciento regional en 2012 al 13.6 por ciento en 2018.


