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Vida y estilo. La producción audiovisual ahora es cosa de artesanos

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Vida y estilo. Artesanías multimedia: la política está en el proceso

Dulce María López Vega

 

 

Muchos están ya apropiándose de los medios audiovisuales para eludir el cerco que se nos impone y dar las propias versiones de la realidad o de la ficción. En general, se trata de producciones llevadas a cabo con las herramientas que ofrece el mercado. Aunque el objetivo de difundir nuestra visión de las cosas se cumple, hay una parte de nuestro trabajo que queda anclada en la lógica de la que buscamos escapar.

Simón Vialás y Carlos Padial, con su proyecto Kinoraw, trabajan en torno al concepto de artesanías audiovisuales difundiendo el software libre. Estas producciones tienen, en el proceso de realización, subversiones éticas y políticas: crean comunidad, conocimiento, y dan un sentido distinto al trabajo. En palabras de Simón: “Para nosotros el concepto de artesanía en el audiovisual tiene mucho que ver con la (re)apropiación de las herramientas, de los medios de producción y de los conocimientos necesarios para producir contenidos. Las herramientas son para los artesanos sus medios de producción. Gracias al desarrollo del software libre, vamos teniendo cada vez más capacidades de aprehender programas como editores de video, conversores de formatos, códecs de video, etc. Por el hecho de ser libres los maestros artesanos pueden llegar a tener un conocimiento más profundo del uso y construcción de éstas, por tanto pueden adaptarlas o desarrollarlas según sus necesidades o inquietudes artísticas.

“Podemos encontrar una analogía del taller artesano en algunas comunidades online de programadores o de creadores de contenidos culturales. Un aspecto interesante es ver cómo en estos espacios se comparten conocimientos y cómo el proceso de creación es tan o más importante que el resultado final. En las comunidades libres y abiertas se trabaja también en divulgar y explicar el ‘cómo se hace’, el rol de los expertos en éstas es equiparable a la de los maestros artesanos que transmiten su conocimiento y experiencia práctica. Los maestros lo son porque están reconocidos como tales por la comunidad de artesanos que reconocen sus habilidades, que en muchos casos son inseparables de su posicionamiento ético. Los aprendices de cualquier forma de artesanado necesitan participar activamente en el proceso, se trata también de aprender haciendo y como dice Benett, el autor de El artesano, ‘hacer es pensar’.

“Entendemos que el hecho de disfrutar de dicha autonomía tecnológica repercute en el modo en que trabajamos, a las formas que utilizamos para expresarnos y a las temáticas que tratamos. El taller y la comunidad de aprendizaje hacen que desarrollemos vínculos personales y esto también influye en los modos de producción y en la propia forma de innovación en la producción audiovisual.

“Nuestra postura como creadores y productores en el audiovisual es política, quizá esta postura sea más clara en autores y productores que escogen ciertas temáticas o que desarrollen un cine social a través de los contenidos. Creemos que esta postura se puede complementar con un uso crítico de las herramientas que usamos para la creación de contenidos audiovisuales, se podría decir que es una postura tecnopolítica, es decir, también se hace política a través del uso de herramientas que no responden a las lógicas del mercado neoliberal.

“El concepto artesanía tiene una serie de implicaciones que están relacionadas con la transmisión de conocimiento y del desarrollo de la creatividad e innovación a través de las herramientas y de los procesos. No se necesitan cualidades excepcionales, de hecho hay mucha gente que las comparte y que contribuyen en el fortalecimiento de un sustrato de conocimiento, bienes y herramientas para la producción cultural que son libres. Por tanto adoptamos una postura en favor de la cooperación y lo hacemos a través de la divulgación”.

Les pregunté si tenían una postura política en cuanto a la distinción arte/artesanía. Simón me respondió que “el arte está más enfocado hacia la producción y la artesanía tiene más en cuenta los procesos, no sólo los de creación sino también los de aprendizaje o los de creación de comunidades” y Carlos comentó: “La artesanía puede o no ser arte en la misma medida que la ópera o el caldo de verduras pueden serlo. La potencialidad del arte está en todas las cosas y toda estética define una ética. Pretendemos potenciar el concepto de artesanía, para reflexionar que dentro de él está una clave sobre la ética del conocimiento, basada en compartir el conocimiento y la información. Comencé a usar el término artesanía para concienciar a mis alumnos de que es el esfuerzo, la dedicación y la comprensión de lo que se hace, es lo que te aporta verdadera capacidad creativa en el uso de un lenguaje, en la ejecución de una técnica o en la aplicación de un algoritmo”.

Simón trabajó con un grupo escolar de chavos de 9 años mayoritariamente gitanos y paquistaníes. Crearon un cortometraje audiovisual con las herramientas más accesibles que tenían a su disposición: celulares con cámara de video y un editor de software libre. El resultado fue una adaptación visual de “El cuento del horno” que se puede ver aquí: https://vimeo.com/34293422

Yo me enteré de su trabajo mediante un taller que dieron en Santa María Tlahuitoltepec Mixe. Su página web está en reconstrucción, pueden encontrarla en www.kinoraw.net. Hagamos, pues, nuestras artesanías para celulares. DIY or die.

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