(10 de mayo, 2013).- En el metro, en las calles, en las escuelas, se pueden observar a los niños y niñas con globos en las manos con leyendas como “feliz día mamá”, “mamá te amo”, “felicidades en tu día”. También se ven a las mamás con flores, con regalos, tarjetas y una sonrisa en la boca, que se dibuja al tener a su hijo o hija, a su lado.
Pero en las calles del centro del D.F., la realidad es otra. Los rostros de tristeza se multiplican mientras el sol refleja sus rayos en el asfalto de Av. Paseo de la Reforma. Las lágrimas son las compañeras inseparables de estas mujeres que, vestidas de blanco, erguidas y con esperanza, avanzan firmes mientras piden que sus hijos regresen con vida a sus brazos.
“Le pido a la sociedad que nos ayude a buscarlos”, dice María Herrera con la voz cortada y los ojos llenos de angustia y explica que las autoridades dicen que están investigando pero que aún no tienen nada, nada que los conduzca al paradero de sus hijos.
A esta madre no le alcanzan las manos para sostener las fotos de los hijos que le han desaparecido “Mis dos hijos desaparecieron el 28 de agosto de 2008, en el estado de Guerrero. Y mis otros dos hijos, desaparecieron el 21 de septiembre de 2010”, dice María mientras sostiene las fotos de Jesús, Raúl, Gustavo y Luís, dos en cada mano.
Desde el primer día, de la primera desaparición, María, no ha dejado de buscarlos un solo minuto. “Estoy con la esperanza de encontrarlos algún día y que ellos vean que no he dejado de buscarlos. Y no dejaré de hacerlo hasta que Dios me quite la vida, porque mi corazón de madre me dice que están vivos”.
“Ahora, ahora, se hace indispensable, presentación y con vida y castigo a los culpables”, gritan las mamás desesperadas mientras marchan rumbo al Ángel de la Independencia para clamar la ayuda de los ciudadanos, la sociedad civil, los medios de comunicación, para encontrar a sus hijos.
María del Carmen García Samaniego también está buscando a su hijo, Jesús Daniel, desde hace más de 3 años. Desapareció en Torreón, Coahuila, el 1 de mayo de 2010 y hasta ahora no ha dado con su paradero. “Tenemos una denuncia presentada, pero hasta ahora las autoridades no han hecho nada. En vez de que nosotros les preguntemos los avances, ellos nos preguntan que qué hemos investigado”, solloza maría del Carmen, mientras muestra un cartel con la foto de Jesús Daniel que dice “AYÚDAME A ENCONTRARLO”.
“Cuando desapareció tenía 22 años, ahora, debe tener 25”, recuerda su madre mientras mira su foto y se escucha el coreo de los integrantes de la marcha, que gritan a voz en cuello “Hijo, escucha, tu madre está en la lucha”.
Ernesto Cordero desapareció un 6 de diciembre de 2010 en la ciudad de Zacatecas. Su esposa Jenny viene a marchar al Distrito Federal para hacer visibles las miles de desapariciones que hay en el país, y para pedir que su esposo regrese a casa: “Tenemos cuatro hijos, todos ellos están esperando el regreso de su padre”. Explica que su suegra no pudo venir porque está enferma “Pero yo vengo en su representación, como esposa y como madre”, dice Jenny con una mirada llena de dolor.
Leticia Hernández Urrutia también marcha bajo el sol de la Ciudad de México. Tiene en sus brazos a un niño pequeño, de 2 años, que ya inquieto le pide a su mamá que lo baje. Ella busca a su hija María Guadalupe Ortega Hernández, que desapareció el 16 de Julio en Ciudad Neza. “No la he visto desde que tiene 16. Ahora debe tener 19 años y aún no sé nada de ella”, explica Leticia mientras estira la manta donde viene impresa la foto de su hija.
Héctor Rangel Ortiz también está desaparecido desde el 10 de noviembre de 2009. La última vez que supieron de él fue cuando llamó a su familia diciendo que lo paró la policía municipal y le estaban pidiendo dinero, en Monclova, Coahuila. “Hicimos nuestras propias investigaciones como familia porque el gobierno no se interesa”, relata su hermana Arlete, “y por lo mismo, fuimos amenazadas por el crimen organizado, por los mismos policías municipales y los mismos MPs de Monclova Coahuila”.
Las madres de los desaparecidos piden a la sociedad civil, a los medios de comunicación, a los ciudadanos y ciudadanas que los ayuden a buscar a sus hijos e hijas. Recientemente las autoridades mexicanas informaron que hay aproximadamente 26 mil casos de desaparecidos. La mayoría no están siendo investigados.


