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Crean en Ibero el ‘Peñatour’, el camino que casi despeña al PRI

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Estela Garrido / @StelaGarrido3_0

 

-No es secreto a voces, ni rumor. Si le preguntas a la persona indicada seguro te lo da con gusto – dice Mariana, de pie en el área de fumar de la Universidad Iberoamericana, con un tono de voz que no oculta el entusiasmo.

-Y ¿tú eres la persona indicada? – pregunto, mientras ella pasa sus manos por su cabello.

-Claro, el ‘Peñatour’ empieza allá – dice Mariana levanta el brazo y señala el auditorio principal de la universidad – ¡Vamos! estuvo increíble ese día, hubieras visto…

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“En la Ibero te esperan con máscaras de Salinas”, le advirtió Carmen Aristegui al entonces candidato presidencial Enrique Peña Nieto, antes de abandonar la cabina de radio donde la periodista conducía su noticiero de MVS.

Pese a la notoria animadversión entre ambos, y la expectativa por el encuentro, Peña salió sin un rasguño de la entrevista. La izquierda tenía esperanza en que una de las periodistas más aguerridas del país pudiera abollar la campaña presidencial del ex gobernador mexiquense, pero no fue así.

Quienes se encargaron de hacerlo fueron los estudiantes de la Universidad Iberoamericana, que esa mañana, el 11 de mayo de 2012, encararon con dureza a Peña Nieto por su gestión en el Estado de México.

Sin saberlo, los “fresas” de una de las universidades privadas más caras del país hicieron que, por la puerta que huyó Peña Nieto, entrara un movimiento estudiantil.

Y a ese recorrido de seis paradas, en la Ibero le llaman “Peñatour”, un camino que casi le cuesta al PRI la Presidencia de la República.

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La primera estación del “Peñatour” es en la entrada de la universidad, por la puerta 9, acceso para alumnos y visitantes ubicado en la avenida Vasco de Quiroga. A las 10:06 horas, Peña entró por el pasillo principal para caminar frente a los edificios L y S, hasta el edificio K, y llegar al auditorio José Sánchez Villaseñor.

Lo recibió una comitiva encabezada por el rector de la universidad, José Morales Orozco, quien acompañó al candidato en un recorrido de dos minutos entre abucheos y protestas. Peña, con el rostro contrariado, ondeaba la mano saludando a la multitud, que lejos de contestar la cortesía, lo abucheaban.

-Cuando faltaban 20 minutos para que empezara la conferencia no había casi nadie afuera del auditorio. Luego, llegaron muchos con camisas rojas y los alumnos se empezaron a arremolinar afuera del auditorio- rememora Mariana, quien se dispone con toda paciencia, a dar el recorrido con detalle.

Caminamos ese pasillo y me cuenta que nadie sabía lo que iba a pasar después. Había emoción, algo fluía en el aire, pero nadie estaba preparado para saber lo que pasaría cuando terminara la primera parada y empezara la segunda.

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El auditorio, hoy sin ningún vestigio de la visita de Peña, representa la segunda parada del tour. Sin placas ni mayores señalamientos, con una capacidad máxima de 384 personas, lucía lleno aquel día.

Entre gritos como: “Atenco no se olvida”, “No queremos un títere”, además de una rechifla abrumadora, Peña entró al foro lleno de estudiantes y profesores entre pancartas rojas del ectivismo y aquellas menos producidas que denunciaban los actos represivos en San Salvador Atenco avalados por el ex gobernador.

-El problema, bueno, además de los que ya estaban reunidos para protestar, fue lo que dijo de Atenco. Había muchos, sobre todo de comunicación que estábamos informados al respecto y la mayoría se enojó muchísimo cuando dijo que había actuado según derecho –cuenta.

¿Qué dijo Peña Nieto que molestó aún más a la población estudiantil de la Iberoamericana?

“Tomé la decisión de emplear la fuerza pública para mantener el orden y la paz… los incidentes se sancionaron… la acción fue en legítimo derecho de usar la fuerza pública para restablecer la paz y el orden…”, aseveró tajante el priista.

La respuesta que dio a maestros y alumnos, le valió a Peña Nieto el grito al unísono a su salida del auditorio: “¡La Ibero no te quiere!”

-Primero,  su cuerpo de seguridad hizo una salida en falso y muchos cayeron y se fueron a la puerta 3 (con salida a la Autopista México – Toluca), pero luego ya salió del auditorio y aún así había muchos que no se habían ido con la finta y le gritaron un buen.

-¿Qué recuerdas de ese momento? – cuestiono a Mariana, cada vez más entusiasmada.

-Pfff… le gritaron de todo ¡Asesino!, ¡Cobarde!, ¡Fuera, fuera! Eso estuvo cañón porque se escuchaba bien fuerte y yo nunca había visto a la comunidad unirse así para algo.

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Mientras bajamos las escaleras de la explanada principal, de tabiques rojos, que dividen la zona de fumadores con áreas verdes de los salones a la derecha del edificio J, la tercera estación del recorrido, recordé las imágenes de aquel día: rostros de Salinas enfundados en jeans Abercrombie, cartulinas blancas que recordaban los feminicidios del Estado de México, junto a las bolsas Louis Vuitton y Coach de sus portadoras.

Ubicadas entre el edificio I  y el edificio N, donde se encuentra la rectoría en el primer piso, a 100 metros del icónico letrero plateado “Ibero”, que destaca por encima de la pared de ladrillo rojo, recordé una escena de aquel día de la protesta.

– ¿Es cierto que le aventaron un zapato?, recordé mientras bajamos la última serie de escaleras.

-No, eso no pasó. Vimos el video de YouTube pero no, no pasó- dice, mientras ríe. Peña cruzó por el edificio I y siguió hasta el Q para ir a la entrevista que tenía en Ibero Radio.

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Los salones de arte, con sus restiradores blancos y el piso de cristal opaco color verdoso, suponen el cuarto punto emblemático del recorrido, según Mariana.

-Por aquí como había clases y no había ruido porque no llegaban a escucharse las protestas de los alumnos de la explanada principal, Peña caminó para irse a su entrevista con Ibero Radio –asegura.

“Sólo las ratas se van por las alcantarillas”, le gritó una joven con evidente coraje al candidato, mientras él se escabullía, con un cuerpo de por lo menos 25 miembros de seguridad y dos fotógrafos y un camarógrafo que lo seguían a través de  los salones de arquitectura, donde la revuelta parecía no existir.

El cuerpo de seguridad siguió con el plan establecido -a pesar del tumulto, los gritos, los insultos y las mínimas condiciones de seguridad – y lo condujeron al segundo piso del edificio P, donde se ubica la estación de Ibero 90.9 de FM.

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La quinta y la penúltima estación del tour es la emblemática imagen que originó el hashtag #MeEscondoEnElBañoComoPeña en el edificio P, segundo piso de la institución.

-Cuando subió no sabía ni a que iba. Se paró, dijo que quería ir al baño, pero los baños de ese piso estaban en remodelación y lo bajaron por las escaleras –aún vacías– al primer piso. Se equivocó, iba a entrar al de mujeres y cuando salió por fin, todas las escaleras estaban llenas de alumnos que seguían protestando –narra.

Mientras recreó la escena, pregunto por una leyenda surgida el 11 de mayo: un grupo de alumnos de la Ibero, como monumento a su protesta, pegaron calcomanías en ese baño para recordar la proeza.

-¡Ah, sí! Le pusieron un ‘copete’ al ‘monito’ (refiriéndose al ícono que señala el baño de hombres y mujeres). También tenía ‘copete’ el (baño) de hombres pero se lo quitaron.

La salida del candidato priista se volvía más accidentada conforme pasaba el tiempo. Los gritos que le dieron la bienvenida a la institución, lo persiguieron hasta el baño.

Mientras el cuerpo de seguridad sugería la ruta de salida más rápida, los estudiantes apostados en las escaleras color blanco no perdonaron: “¡Atenco no se olvida!” y “¡La lucha sigue y sigue, Atenco vive y vive!”, seguían gritando.

-Aquí es la clásica escena de Peña sin saber ni que hacer… lo bajaron por el elevador un piso y se lo llevaron al estacionamiento de maestros que está atrás – , comentó Mariana, quien parecía ufanarse recordando los detalles de aquel día.

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Por la puerta de atrás. La última estación del ‘Peñatour’ en la Ibero fue su salida por la puerta 6 ubicada por la calle Joaquín Gallo. Según Mariana, el entonces candidato apretó el paso por el pasillo que divide el edificio P del A y salió por el estacionamiento de maestros. Los gritos, los estudiantes con manos pintadas de rojo y las cartulinas blancas aún lo seguían.

-Y ¿tu cómo te sentías?, ¿también le gritaste?

-Pues sí, claro. Todavía cuando atravesó esta parte -señala un café, la papelería Lumen y el banco Ixe- le seguíamos diciendo de Atenco. Literal, se fue por la puerta de atrás -dice, divertida, mientras señala la salida.

“¡Huyes como rata, Peña!”, alcanzó a escuchar el entonces candidato presidencial del PRI. Tenía el rostro serio, adusto, contrariado. Nada lo había preparado para un día así.

Tan inesperada fue esa mañana, que canceló un evento en el Club de Industriales que tendría esa misma tarde. Días después, el equipo de campaña del PRI aceptó que el evento se movió de fecha, porque el “war room” de Peña solicitó una reunión de emergencia.

Preveían que, la mañana en la Ibero, podía convertirse en la larga noche del PRI.

***

La visita de Peña a la Iberoamericana no pasó inadvertida. No al menos en las redes sociales, cuando 9 de los 10 temas tendencia de aquel día lo vapulearon y los videos y transmisiones en vivo de lo sucedido invadieron Facebook y Twitter.

-Lo peor fueron esas portadas de periódicos que decían ‘Éxito de Peña en la Ibero’ o algo así. Ni al caso, la Ibero le demostró que tenemos memoria y que no por ser niños ‘nice’ no protestamos -me explica Mariana mientras me acompaña a pagar el boleto del estacionamiento.

– Y ¿tú crees que la universidad cambió después de eso?

– Sí, nos unimos más, yo nunca había visto que la comunidad estudiantil se uniera para algo. Ese día éramos una sola voz y aunque luego unos dijeron que eran sólo unos revoltosos, pero no… yo creo que, más que eso, la unión se vio en los 10 años de la Universidad. Había más gente, estamos más integrados…

Mariana se despide. El ‘Peñatour’ tomó 30 minutos, entre caminos, paradas y explicaciones para contextualizar el ambiente. Se hace en un riguroso método de recorrido para visita guiada de la estación 1 a la 6.

-¿Hace cuánto se creó el ‘Peñatour’? –pregunto por última vez.

-No fue un día específico. En realidad, venía la gente y tenía curiosidad, así que preguntaban y alguien los llevaba por los puntos donde pasó la protesta. Alguien le empezó a llamar así y se le quedó –dice la estudiante.

Un enorme desplegado enfrente de la universidad reza: “Fui ilusión, hoy soy realidad #Soy Ibero”. La analogía al hashtag del movimiento #YoSoy132 resulta evidente. La frase “fui ilusión…” resuena con fuerza, mientras tomo avenida de los Poetas y me dispongo a bajar al centro de la ciudad.

“Hoy soy realidad”

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