Paola Gutiérrez
Ladies de la Roma, de Polanco, de Lomas, de Profeco, la hija de Alex Lora, diputados que usan el fuero y la charola, sólo por mencionar algunos casos de quienes han sido beneficiados por el influyentismo.
La impunidad y las faltas en la administración de la justicia no sólo cobran cientos de vidas sino que fastidian la vida cotidiana.
No se hace valer el hecho de que todos somos iguales ante la ley y eso es un problema ético y moral.
La tentación está, hay que decirlo, sobre todo entre los que somos servidores públicos. Pero es también cuando aparece la tentación salen a flote los principios.
Estoy convencida de que la fórmula es: Impunidad = Corrupción, no nos confundamos, puesto que la corrupción no es más que el abuso del poder mediante la función pública para beneficio personal.
Nadie tiene derecho a la prepotencia, es decir a abusar de su poder o hacer alarde de él,
En el Siglo XXI, el precio del influyentismo es sin duda la exhibición, en los casos anteriormente mencionados, fue decisiva -para dar a conocer los casos y para que se tomaran algunas acciones- la presencia y presión en las redes sociales como alternativa a los medios tradicionales que hoy por hoy, parecen vendidos al régimen.
Hay, sin embargo, una esperanza: en México se llama Secretaría de la Función Pública aunque hoy por hoy es un verdadero chiste, lo anterior derivado de la paradoja de su existencia (se supone que vigila que los servidores públicos federales se apeguen a la legalidad durante el ejercicio de sus funciones, sanciona a los que no lo hacen así) y su funcionamiento (tan sólo recordar que Humberto Benítez, titular de la Profeco, y papá de la Lady de Pofeco, aún sigue en su puesto; es más, ni siquiera fue sancionado, contraria suerte corrieron 4 de sus colaboradores lo cual ni siquiera ha sido explicado del todo los motivos de su cese en sus funciones), pero estoy convencida de que las instituciones no están mal, sino las personas que las controlan, por algo Andrés Manuel López Obrador dijo hace algunos años: Al diablo con sus instituciones.
Voy a citar a continuación a 3 hombres que, sin duda, han ayudado a entender este tema.
Rescato de la “Cartilla Moral” escrita por Alfonso Reyes lo siguiente: La igualdad ante el Derecho es una de las más nobles conquistas del hombre. El que comete una falta o un delito debe sufrir igual pena, sea débil o poderoso, pobre o rico. Pero, a mayor altura de la persona, toca mayor responsabilidad, por concepto de agravante. Por ejemplo, la traición de un soldado y la de un general sufren igual pena. Pero, ante nuestro juicio moral, la del general es todavía peor que la del soldado.
Entiendo a la perfección la frase atribuida a Juárez: A los enemigos justicia, a los amigos justicia y gracia… cuando quepa ésta última.
Debemos entender que la gracia no es sinónimo de impunidad, ni siquiera de influyentismo, sino que está ligado a la justicia cuando es necesaria y aunque duela.
Necesitamos recuperar el sentido ético de la justicia que pasa necesariamente por la solidaridad de los que menos tienen y los que menos pueden.
Por último rescato la canción “El Necio” de Silvio Rodríguez, porque definitivamente los que se amparan en su influyentismo son necios, sólo rescato que el tipo bueno de “necios” es el que describe este genial cantante: La necedad de asumir al enemigo, la necedad de vivir sin tener precio.
Por cierto, a la Lady de la Roma se le complicó el caso… falleció la mujer a la que atropelló.
Que lo urgente no nos distraiga de lo importante.


