Estela Garrido / @StelaGarrido3_0
(15 de mayo, 2013). – México participará en la 55 edición de la Bienal de Venecia con el proyecto Cordiox de Ariel Guzik, con un costo aproximado de 3 millones de peso. Cordiox es una máquina que describe a través de sonoridades el espacio y su entorno.
Curado por Itala Schmelz, Cordiox será presentado en el pabellón mexicano en Venecia en la antigua iglesia de San Lorenzo, donde permanecerá en exhibición del 28 de mayo al 24 de noviembre.
“Cordiox es el resultado de un trabajo casi artesanal de Guzik. Este proyecto ha requerido conocimientos de electrónica muy sofisticada, física del sonido, etcétera. Sin embargo, lo que prevalece en la obra es una inquietud lúdica del artista. Una relación casi orgánica con el medio ambiente”, destacó Itala Schmelz.
El proyecto elaborado por Guzik a través de su equipo, Laboratorio de Investigación en resonancia y Expresión de la naturaleza, consiste en una máquina de cuatro metros de altura que pone en juego el encuentro de dos elementos: 180 cuerdas tensas distribuidas en tres arpas y un cilindro de cuarzo de grandes dimensiones, fundido en Alemania –el cual no se incluye en el presupuesto de 3 millones–, y a su vez se interponen internamente dos expresiones de un mismo fenómeno: los campos eléctricos y magnéticos.
Para Itala, llevar esta pieza que transforma en armonía los sonidos reminiscentes que capta del medio ambiente es “una invitación a la fantasía, a alejarte del caos del medio y la escena artística de la Bienal, a la que acuden miles de visitantes cada año y recordarte el estar aquí y ahora, en medio del caos, teniendo la capacidad de recepción estética ante el edificio, los sonidos y el medio ambiente que te rodea”.
Por su parte, el autor de la obra señala que una de las funciones principales de Cordiox es rescatar las señales sutiles y la virtud humana “casi mística del encantamiento, la sorpresa y la valoración de la naturaleza a través de la fascinación”.
El proyecto costará 12 millones de pesos, según la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), María Cristina García Cepeda. Esta cifra comprende la restauración de la iglesia de San Lorenzo –donde será expuesto el Cordiox en un mirador de 15 por 12 metros– la difusión, promoción, embalaje y transportación de la pieza, entre otros gastos más.
“Estamos orgullosos de la decisión de llevar el proyecto de Guzik a Venecia. Consideramos que la representación mexicana en la Bienal es de gran calidad y eso es lo importante a destacar. La obra de Ariel es un diálogo sonoro de notables antecedentes, un dichoso encuentro entre el espacio y el artista, entre la música, la armonía y la resonancia”, argumentó García Cepeda ante los cuestionamientos del costo –para algunos exagerado– del proyecto y porque se hayan destinado fondos a restaurar una iglesia que no pertenece al patrimonio nacional.


