- La Presidenta Claudia Sheinbaum rechaza la supuesta “lista de Sheinbaum” y confronta a sus críticos: recuerda que durante los gobiernos de Calderón y Peña Nieto periodistas padecieron llamadas, condicionamientos y pagos, mientras sostiene que hoy existe “libertad de expresión, total y absoluta” y nadie es silenciado.
La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó las acusaciones de censura contra su Gobierno y respondió directamente a quienes han denominado “la lista de Sheinbaum” al análisis presentado sobre cuentas que originan contenidos posteriormente amplificados en redes sociales. Su argumento fue frontal: quienes hoy hablan de persecución conocen perfectamente cómo operaba la censura porque vivieron los gobiernos de Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y administraciones anteriores.
Desde Palacio Nacional, la mandataria sostuvo que actualmente ningún periodista recibe instrucciones del Gobierno sobre qué puede publicar, qué debe callar o qué posiciones puede asumir. En contraste, recordó prácticas de administraciones pasadas en las que, afirmó, existían llamadas telefónicas, entrega de recursos y condicionamientos sobre los contenidos difundidos por los medios.
“Vivieron a Peña Nieto, vivieron a Calderón”
Sheinbaum respondió a la polémica surgida después del espacio “Derecho de réplica”, encabezado por Luisa María Alcalde, donde se expuso el funcionamiento de redes digitales que amplifican determinadas narrativas políticas a partir de publicaciones realizadas por periodistas y otros personajes.
Frente a quienes interpretaron ese ejercicio como la elaboración de una lista contra comunicadores, la Presidenta rechazó categóricamente que exista un mecanismo gubernamental para perseguir, señalar o silenciar voces críticas.
“Los que andan diciendo que la ‘lista de Sheinbaum’, lo saben porque ellos vivieron a Peña Nieto, la mayoría de ellos vivió a Calderón, a Fox, a Zedillo, a Salinas de Gortari y a los gobiernos de antes del autoritarismo tremendo. Todos vivieron las llamadas por teléfono, el dinero que les daban. ‘Te apoyo por acá, pero no hables de esto’. Todos lo vivieron. Claro, ya no hay eso. Hay libertad de expresión, total y absoluta. A nadie se le silencia, a nadie se le dice ‘no digas esto. No hables de esto’”.
La diferencia planteada por Sheinbaum es directa: una cosa es analizar públicamente cómo se construyen y amplifican narrativas en redes sociales y otra utilizar al Estado para censurar periodistas. Según sostuvo, esa segunda práctica no ocurre bajo su administración.
De TV Azteca a Reforma: “Aquí hay periodistas de todos los medios”
Como prueba de la apertura de su Gobierno, Sheinbaum puso sobre la mesa la diversidad de medios que ingresan diariamente a la Mañanera del Pueblo, incluidos aquellos cuya línea editorial mantiene una postura abiertamente crítica hacia su administración.
La Presidenta mencionó expresamente a TV Azteca, Reforma, El Universal, El Heraldo y Milenio, además de televisoras, medios estatales y proyectos alternativos, y aseguró que busca distribuir la palabra entre las distintas representaciones periodísticas presentes.
“Aquí hay periodistas de todos los medios. TV Azteca viene aquí, nada más que nunca pregunta. Vienen medios alternativos, todas las televisoras están aquí, vienen los medios estatales, viene Reforma, viene el Universal, viene el Heraldo, viene Milenio y busco darle la palabra a todos”.
Para la mandataria, la presencia cotidiana de medios críticos en Palacio Nacional contradice la acusación de que existe una política destinada a silenciar voces incómodas. La crítica al Gobierno, sostuvo, se publica y circula todos los días sin que exista una instrucción presidencial para impedirla.
Sheinbaum desmonta la versión de una “lista”
La Presidenta explicó que la presentación cuestionada no consistió en elaborar un registro de periodistas para actuar contra ellos, sino en mostrar cómo una publicación puede convertirse en el punto de partida de una red de amplificación digital contra una posición política o un proyecto gubernamental.
“Aprovecho para decirlo, porque ya están diciendo que ‘la lista de Sheinbaum’. Les invito a que vean nuevamente la conferencia de prensa de ‘Derecho de réplica’ de Luisa María y lo que ayer dice. Luisa lo que dice es ‘viene una noticia de una cuenta y de ahí se agarra todo un mecanismo en contra de una posición política, de un proyecto de la Presidenta’”.
Sheinbaum señaló que el análisis de redes sociales permite identificar mecanismos de propagación y cuentas automatizadas, particularmente en X, antes Twitter, que multiplican determinados contenidos y elevan artificialmente su alcance.
La mandataria insistió en que mostrar el funcionamiento de esas redes no equivale a ordenar censura contra las personas cuyas publicaciones aparecen en el origen de una conversación digital.
“Mostró cómo funcionan las redes hoy, nunca dijo ‘esta es la lista de quien sabe que’. Pero ya todos, todos ‘la lista de Sheinbaum’. Si hay la mayor libertad de expresión de la historia. ¿A quién se le censura? pregunto, ¿a quién? A nadie”.
Del “no hables de esto” a la confrontación pública
El fondo de la respuesta presidencial está precisamente en la diferencia entre censurar una crítica y confrontarla públicamente. Sheinbaum defendió que la libertad de expresión también permite al Gobierno responder, presentar información y cuestionar las narrativas difundidas por periodistas, medios o actores políticos, sin que ello implique impedirles expresarse.
Su contraste con las administraciones anteriores apuntó directamente a ese terreno: Calderón, Peña Nieto, Fox, Zedillo y Salinas de Gortari aparecen en el señalamiento presidencial como gobiernos conocidos por quienes hoy denuncian una supuesta censura, frente a una administración en la que, aseguró, nadie recibe una llamada desde el poder para ordenarle guardar silencio.
La Presidenta dejó así su respuesta a quienes bautizaron el análisis digital como “la lista de Sheinbaum”: pueden cuestionar al Gobierno, publicar contra él y confrontar su proyecto porque precisamente existe libertad para hacerlo. Y frente a quienes equiparan esa discusión pública con censura, recordó que muchos de ellos vivieron directamente una época en la que, afirmó, las presiones desde el poder sí buscaban decidir qué podía decirse y qué debía permanecer callado.
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