- México busca un trato preferencial frente a otros socios comerciales de Estados Unidos por la integración productiva entre ambos países; Marcelo Ebrard puso sobre la mesa reducir los aranceles a automóviles y acero y pidió frenar nuevas tarifas mientras avanza la revisión del T-MEC.
México quiere convertir la revisión del T-MEC en una vía para reducir la presión arancelaria de Estados Unidos. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó que el Gobierno mexicano mantiene negociaciones para conseguir menores aranceles a los automóviles producidos en México, actualmente sujetos a tarifas de hasta 25%, y al acero mexicano, gravado con 50%.
La estrategia mexicana parte de un argumento económico: México no puede recibir el mismo tratamiento que países cuya integración productiva con Estados Unidos es considerablemente menor. La Secretaría de Economía ha entregado estudios y argumentos a las autoridades estadounidenses para sustentar un trato preferencial basado en las cadenas de suministro que conectan a las dos economías.
Autos mexicanos: Ebrard pone sobre la mesa un “descuento”
Al término del lanzamiento de InnovaFest Querétaro, Ebrard señaló que la industria automotriz ocupa un lugar central en las conversaciones, debido a su peso en el comercio bilateral y a la profunda integración entre las plantas y proveedores instalados a ambos lados de la frontera.
Actualmente, los automóviles producidos en México enfrentan aranceles de hasta 25%, mientras otros países cuentan con tarifas de alrededor de 15%. Para el Gobierno mexicano, esa diferencia debe revisarse tomando en cuenta cuánto contenido y cuántas autopartes estadounidenses incorpora la propia producción mexicana.
Ebrard resumió el planteamiento con una exigencia directa:
“Entonces, aplícame un descuento, porque yo te compro más partes de Estados Unidos que los demás países que acabo de mencionar”, planteó Ebrard durante su explicación sobre la postura mexicana.
El razonamiento apunta al corazón de la relación comercial: un automóvil ensamblado en México no es un producto aislado de la economía estadounidense, sino el resultado de cadenas de suministro regionales en las que componentes y autopartes cruzan la frontera durante el proceso de fabricación.
Por ello, México busca que Washington reconozca esa integración industrial de América del Norte al momento de establecer el tratamiento arancelario para las exportaciones mexicanas.
México cuestiona el 50% al acero: “¿por qué me pones un arancel?”
El segundo frente es el acero mexicano, actualmente sujeto a un arancel estadounidense de 50%. Ebrard cuestionó la lógica de mantener una tarifa de esa magnitud cuando México registra un déficit comercial de acero frente a Estados Unidos.
“México tiene, con Estados Unidos, déficit de acero. Entonces, ¿por qué me pones un arancel 50 por ciento?”, cuestionó.
Para la Secretaría de Economía, el dato contradice la idea de que las exportaciones mexicanas de acero representen una amenaza comercial para la industria estadounidense, por lo que México pretende llevar esa realidad de mercado a la negociación.
La posición mexicana busca así que Washington revise las tarifas a partir de las condiciones particulares del comercio bilateral, en lugar de colocar a México bajo esquemas similares a los aplicados a economías que no comparten el mismo nivel de integración productiva.
La otra petición: ningún arancel nuevo mientras se revisa el T-MEC
México no solamente busca reducir las tarifas que ya están vigentes. También ha solicitado al Gobierno estadounidense no imponer nuevos aranceles mientras continúan las conversaciones alrededor de la revisión del T-MEC.
Ebrard explicó que este planteamiento se mantiene dentro de un diálogo constante con funcionarios de Estados Unidos.
“Hemos planteado que en lo que duran las conversaciones en torno a la revisión del Tratado, no haya más imposición de aranceles. Pero es cada semana”, afirmó.
La negociación abre así tres frentes concretos para México: reducir el arancel de hasta 25% sobre los automóviles, revisar la tarifa de 50% aplicada al acero y evitar nuevas medidas arancelarias durante las conversaciones del T-MEC.
Con la revisión comercial en marcha, el Gobierno mexicano busca utilizar el volumen del intercambio bilateral, la compra de insumos estadounidenses y la integración de las cadenas productivas de América del Norte como sus principales cartas para conseguir condiciones más favorables para las exportaciones nacionales.








