Durante la conferencia mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo insistió en la necesidad de abrir un debate público en México sobre el uso político de la inteligencia artificial y las redes sociales, al señalar la existencia de mecanismos orientados a interferir en los procesos democráticos.
La mandataria acusó la articulación de «un mecanismo de manipulación que quiere influir en elecciones para evitar que lleguen personas» que no responden a los intereses de «una élite» o de «un gobierno extranjero».
En ese sentido, aseguró que su administración revisará los alcances de una posible regulación legal, cuidando en todo momento «no caer en la censura», ante el flujo masivo de recursos destinados a falsear información y difundir propaganda.
Sheinbaum Pardo detalló cómo los sistemas automatizados operan en el entorno digital mediante la identificación de tendencias y el uso de cuentas de alto impacto: «La inteligencia artificial utiliza la nota y crea la estrategia», explicó tras exponer cómo se han detectado campañas en su contra coordinadas mediante esta tecnología.
«¿Hay que regular esto? A mí me parece que sí (…). Hay que seguir hablando, porque ya hay decenas y decenas de países que tienen regulada la inteligencia artificial, aquí no hay ninguna regulación a la inteligencia artificial. Y tiene que abrirse el debate por este uso particular, político, de las redes sociales en contra de gobiernos o en contra de movimientos. ¿Qué queremos? Que haya democracia, no que haya un uso con recursos de descalificación de una persona o de un pensamiento a partir de asuntos subjetivos, o falsedades o mentiras», declaró la mandataria.
En el marco del contexto político derivado del caso de Rubén Rocha Moya y la proyectada definición de candidaturas rumbo al proceso electoral de 2027, la presidenta cuestionó el papel de opinadores y analistas en medios tradicionales, señalando que las columnas y contenidos de plataformas electrónicas de derecha dedicadas a difundir información contra gobiernos progresistas le provocan «risa», más que molestia.
Finalmente, Sheinbaum enfatizó que la cercanía directa con la ciudadanía y la entrega de resultados representan la herramienta «más fuerte y poderosa» para contrarrestar las estrategias de desinformación.









