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Inauguran pabellón México en la Bienal de Venecia

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Estela Garrido / @StelaGarrido3_0

 

 

(29 de mayo, 2013).- Luego de la polémica presentación de la obra de Ariel Guzik, Cordiox, con la que México participa en la 66 edición de la Bienal de Venecia, el pabellón mexicano fue inaugurado el 28 de mayo.

Sin embargo, a pesar de las críticas por la inversión mexicana en rescatar una iglesia en la ciudad italiana, la iglesia de San Lorenzo donde fue montada la obra, la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), María Cristina García Cepeda, señaló la importancia de la participación de México en el recinto y de la necesidad de hacerse de su propio pabellón.

“La Bienal es un ámbito inigualable para debatir las propuestas de vanguardia y apreciar la creatividad y multiplicidad de los lenguajes artísticos de diversas partes del mundo. Nos interesa que los artistas mexicanos tengan una presencia constante en esta Bienal, porque estamos conscientes de la trascendencia del arte y la creatividad de los países que aquí participan”, explicó.

En la inauguración también estuvieron presentes Miguel Ruiz-Cabañas, el embajador de México en Italia, Stefano Tositti, cónsul honorario de México en Venecia; Federico Mollicone, presidente de la Comisión de Cultura de Roma; Alessandro Maggioni, concejal de Obras Públicas de la Comuna de Venecia, y Xavier Guzmán Urbiola, subdirector general de Patrimonio Artístico Inmueble del INBA.

García Cepeda destacó la obra de Ariel Guzik, la cual fue curada por Itala Schmelz, quien fue incluso quien propuso la pieza Cordiox para una de las ferias de arte contemporáneo más importantes del orbe.

“Las sensaciones que origina esta obra provocarán el asombro y la reflexión de los espectadores. En el propio significado de Cordiox se encuentra el sentido de la máquina artística que ha creado Guzik: cuerdas y corazón resonando en todos nosotros para pensar en el sonido como un lenguaje universal entre las criaturas que habitamos el planeta”, dijo Cepeda.

Cordiox es un trabajo peculiar. Debido a su naturaleza, la pieza única en el mundo fue construida con la finalidad de provocar emociones en el público que escucha atento los sonidos que el complejo dispositvo reproduce através del medio ambiente que capta.

“Esta máquina sonora busca, asimismo, vincularse con las múltiples resonancias de la antigua iglesia de San Lorenzo. Como sabemos, la magnífica acústica de esta construcción, iniciada en el siglo VI, hizo que Antonio Vivaldi realizara aquí algunos ensayos, y por esto Cordiox se encuentra en el escenario ideal para lograr su propósito: abrir nuevos campos de conocimiento humano y activar potencias sensoriales del entorno invisible, capaces de vincularnos con la vida en todas sus manifestaciones. En una palabra: de relacionarnos con el cosmos”, finalizó la directora general del INBA.

La pieza de Guzik mide cuatro metros de alto, y pone en juego el encuentro de dos elementos complementarios: 180 cuerdas tensas distribuidas en tres arpas y un cilindro de cuarzos de grandes dimensiones; a su vez, internamente contrapone dos expresiones de un mismo fenómeno, los campos eléctricos y magnéticos, será exhibida hasta el 24 de noviembre en la antigua iglesia de San Lorenzo.

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