(30 de mayo, 2013).- “Algunas veces es necesario salir de la legalidad para entrar en el derecho. ¿Qué derecho? El que tiene la humanidad a la libertad”.
La voz de Gilberto Bosques volvió a escucharse hoy en París en la proyección del documental “Visa al Paraíso” de Lilian Liberman, que se realizó en la Casa de Alemania de la Cité Universitaire de París.
Fue un evento muy emotivo, organizado por la Association Humanitaire Internationale que lleva el nombre del diplomático mexicano. La velada también contó con la participación del escritor Gérard Malgat y la académica Anne Saint Sauveur, quienes ampliaron el contexto histórico en el que Gilberto Bosques realizó su labor humanista en Francia para salvar a cerca de 45 mil personas de los fascismos español y alemán en tiempos de la Segunda Guerra Mundial.
A salvo de la lluvia que ha estado cayendo sobre la capital francesa durante toda la semana, alrededor de 60 personas, tanto de Latinoamérica como de Francia, se dieron cita para conocer más sobre uno de los últimos próceres revolucionarios, quien actuó como colaborador del presidente Lázaro Cárdenas.
Siendo embajador de México en Francia, Gilberto Bosques ayudó a que miles de personas se salvaran de la muerte o la cárcel al poner en marcha dos refugios en Marsella, desde donde los españoles que pelearon en el bando republicano y judíos provenientes de toda Europa pudieron partir con destino a México. La incansable labor de Bosques permitió que huyeran de la persecución de la que eran objeto por parte de los gobiernos de Franco y Hitler, quienes eran apoyados por el gobierno colaboracionista Francés.
Algunos de los asistentes se entusiasmaron a tal punto que despidieron el documental con aplausos. En la charla con los académicos que se hizo posteriormente, algunos expresaron que se habían sentido “muy conmovidos por el documental, por este personaje excepcional”, e intercambiaron comentarios entusiasmados con los ponentes.
A la velada también asistió Pierre Radvanyi, un reconocido físico nuclear francés de ascendencia alemana, hijo de la escritora germana Anna Seghers. Radvanyi contó cómo ellos pudieron salvarse del holocausto gracias a que recibieron una visa a México facilitada por Gilberto Bosques. Seghers escribió esta experiencia en uno de sus libros más conocidos, Tránsito.
Al final hubo un vino de honor en donde podía verse a los asistentes departir con una sonrisa satisfecha y muy interesados en seguir compartiendo experiencias con los ponentes, Radvanyi y los representantes de la Asociación.
Indudablemente, la voz de Gilberto aún no es olvidada en París, desde donde se hacen votos para que la memoria del diplomático siga viva en México y se pueda continuar la construcción de una humanidad sin fronteras.





