Natalia Antezana Bosques / @Natalia3_0
(4 de junio, 2013).- El lunes, al mediodía, encontraron los cadáveres de Arturo Hernández Gardona, Félix Rafael Gandera Román y Ángel Román Ramírez, en Iguala, Guerrero. Los hombres fueron reportados como desaparecidos el jueves 30 de mayo, junto con otros 5 campesinos. Las tres personas asesinadas pertenecían al Partido de la Revolución Democrática –Hernández era dirigente local- y del Frente de Unidad Popular.
Después de darse a conocer la noticia, cientos de integrantes del Frente realizaron destrozos en el Palacio Municipal, en demanda del esclarecimiento de los asesinatos, y pintaron consignas en contra del presidente municipal –también perredista- responsabilizándolo de los hechos, para luego tomar las instalaciones para el velorio de los campesinos.
Los cuerpos fueron encontrados con signos de tortura y los ojos vendados, en un punto que se conoce como Rancho del Cura y Xalitla, según el dirigente perredista David Molina Francisco.
Momentos antes del hallazgo, una de las víctimas que logró escapar de los captores se comunicó vía telefónica con Bertoldo Martínez Cruz, dirigente del Frente de Organizaciones Populares del Estado de Guerrero, y le informó que a Arturo Martínez Cardona lo asesinaron con un balazo el pasado viernes, a Rafael Balderas a golpes el sábado, y Ángel Román el lunes. También le dijo que 4 de ellos habían podido escapar y del octavo no se sabía nada de su paradero.
Ante los hechos, la dirigencia nacional del PRD pidió que Procuraduría General de la República atraiga las investigaciones del caso, en el uso de sus facultades legales, y a la vez condenó y lamentó los asesinatos.


