- La Presidenta Claudia Sheinbaum recordó que Fox exigía acabar con los programas sociales mientras Xóchitl Gálvez prometía conservarlos; rechazó que sean clientelares y remarcó que los apoyos son derechos, universales y llegan sin intermediarios.
Mientras Vicente Fox pedía terminar con los programas sociales, la candidata presidencial de la alianza PRI-PAN-PRD, Xóchitl Gálvez, prometía mantenerlos e incluso estampó una huella con sangre para intentar convencer al electorado. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo retomó este lunes ambos episodios para exhibir las contradicciones de la oposición frente a una política social que hoy forma parte central del proyecto de la Cuarta Transformación.
Durante la Mañanera del Pueblo, Sheinbaum recordó además las expresiones utilizadas por Fox contra quienes reciben apoyos públicos y cuestionó la estrategia de políticos opositores que, dijo, confunden las groserías con cercanía ciudadana. Para la mandataria, ese recurso ya mostró sus límites precisamente durante la campaña presidencial de 2024.
Fox contra los apoyos, Xóchitl prometiendo conservarlos
Durante la conferencia se reprodujo un audio del expresidente panista en el que cuestionaba abiertamente la continuidad de los programas sociales:
“Ya se acabó que estés recibiendo programas sociales. A trabajar, cabrones”.
La postura contrastaba con la estrategia electoral de Xóchitl Gálvez, quien durante la contienda de 2024 buscó convencer a los beneficiarios de que los apoyos continuarían en caso de una victoria opositora. En uno de los momentos más recordados de aquella campaña, la entonces candidata se sacó sangre para colocar su huella en un documento con el que prometía mantener los programas sociales.
Sheinbaum recuperó ambos episodios para cuestionar no sólo la contradicción entre las posiciones expresadas desde el mismo bloque opositor, sino también el estilo político con el que intentaron conectar con los electores.
“Ellos creen que son chistositos porque dicen groserías, pero ya no pega eso. Eso fue lo que le pasó a la candidata del PRIAN en el 24, que por pensar que decir groserías iban a ser muy simpáticos y la gente los iba a seguir, pues no, ya no es 1999, ya no es aquella época. Ya es otra cosa”, expuso.
La referencia a 1999 apuntó directamente al momento político previo a la elección que llevó a Fox a la Presidencia en 2000. Más de dos décadas después, Sheinbaum sostuvo que aquella fórmula discursiva ya no conecta de la misma manera con el electorado.
Del rechazo de Fox a la “trampa” denunciada por Marko Cortés
La Presidenta amplió el contraste hacia otra posición surgida del PAN después de las elecciones de 2024. Recordó que Marko Cortés, entonces dirigente nacional del partido, aseguró que su fuerza política había “caído en la trampa de los programas sociales” y cuestionó su supuesto carácter clientelar.
Sheinbaum rechazó esa interpretación y defendió que los principales Programas para el Bienestar tienen carácter universal, por lo que su entrega no depende de la filiación política ni del sentido del voto de sus beneficiarios.
“Cosa que, por cierto, es falsa. Los más importantes son programas universales: a todos los niños y niñas se les da beca si van a escuela pública, a todas y a todos, no es al que vota por un partido político”.
La mandataria utilizó la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores para reforzar su argumento.
“¿A qué adulto mayor se le pregunta por qué partido va a votar para tener su tarjeta del Banco de Bienestar? A ninguno”, afirmó.
La diferencia, sostuvo, radica también en la eliminación de intermediarios políticos para entregar los recursos, un elemento con el que contrastó el actual esquema frente a las prácticas que atribuyó a administraciones anteriores.
Dinero directo, sin líderes partidistas de por medio
Sheinbaum explicó que los recursos son depositados directamente a los derechohabientes mediante el Banco del Bienestar, sin que un dirigente partidista, gestor o líder territorial determine quién puede acceder al apoyo.
“Entonces es un una visión completamente distinta. No hay intermediarios, no es que el líder de la colonia te da el dinero o el líder del partido político es el que gestiona, no. Van de manera directa, sin intermediarios; cada bimestre se te deposita tu recurso en el Banco del Bienestar, el banco del pueblo de México”.
El modelo, defendió, rompe con esquemas en los que el acceso a recursos públicos podía quedar sujeto a estructuras políticas territoriales, al establecer padrones y mecanismos de entrega directa.
La discusión cobra además otra dimensión después de que varios de los principales programas fueran convertidos en derechos constitucionales, entre ellos la pensión para personas adultas mayores.
Bienestar e inversión: “son las dos”
Sheinbaum rechazó también la idea de que destinar recursos a los programas sociales implique sacrificar inversión o crecimiento económico. Su planteamiento es que ambas políticas pueden avanzar simultáneamente.
“No es programas de bienestar o inversión extranjera directa, no, son las dos. No es una u otra, son las dos”, sostuvo.
La mandataria colocó así la discusión más allá de la polémica con Fox y Gálvez: la transferencia directa de recursos y la garantía de derechos sociales forman parte del modelo económico del Gobierno federal, junto con la atracción de inversión y el desarrollo productivo.
El contraste político quedó concentrado en las posiciones que acompañaron la elección de 2024: Fox reclamaba terminar con los programas; Xóchitl Gálvez prometía conservarlos; después de la derrota, Marko Cortés hablaba de una “trampa” y de clientelismo.
Para Sheinbaum, esa secuencia refleja las dificultades de la oposición para construir una posición consistente frente a los programas que alcanzan a millones de mexicanos. Y frente al regreso de Fox al escenario político y su reciente acercamiento con el PRI, remató la diferencia entre ambos proyectos:
“Aquí hay proyecto de nación, allá hay regreso al pasado y ese pasado ya lo vivimos”.









