(27 de abril, 2020. Revolución TRESPUNTOCERO).- Brasil se perfila como el posible nuevo foco rojo de la pandemia de COVID-19, mientras su presidente Jair Bolsonaro se resiste a imponer medidas para evitar la propagación de contagios y asegura que solo es una “gripita”.
El país sudamericano se encuentra en el segundo lugar de contagios en el continente, solo después de EE.UU., por lo que el virólogo de la Universidad de São Paulo, Paulo Brandão, advirtió que tienen “todas las condiciones para que la pandemia se vuelva mucho más seria”.
En su reporte oficial, Brasil ha informado sobre 4 mil 500 muertes y casi 67 mil contagios confirmados, lo que ha desbordado ya su capacidad hospitalaria, causando que muchas personas hayan fallecido en sus casas.
Cabe mencionar que la situación podría agravarse debido a que el invierno está próximo, al ubicarse en el hermisferio sur del planeta.
Sin embargo, el mandatario ha cuestionado la seriedad de la enfermedad, argumentando que las personas necesitan reanudar sus vidas para evitar una crisis económica. Incluso, a mediados de abril, Bolsonaro despidió a su ministro de salud, Luiz Henrique Mandetta, justamente por desacuerdos sobre las medidas para enfrentar la emergencia sanitaria.
Ahora, Nelson Teich ocupa el cargo y se mantiene en la línea de Bolsonaro, con la premisa de reanudar las actividades.
En tanto, las autoridades de la ciudad de São Paulo ya emitieron 236 certificados de defunción para personas que perdieron la vida en sus hogares, solo en dos semanas.
La ciudad de Manaus, por su parte, registró 142 muertes durante el pasado domingo 26 de abril, de las cuales 41 ocurrieron en casa de las víctimas.


