Txus/ Ciudadsomnolienta.org
1) Escribo desde el martes por la tarde/noche: las protestas comenzaron el viernes en la mañana; todo el día, todos los días, la gente ha aguantado en Taksim y en Beşiktaş.
2) El sábado por la mañana fui a trabajar junto con Irma a un barrio de clase alta en el lado asiático de la ciudad (clases de español particulares a tres niños). Ahí todo estaba en calma y nada parecía estar pasando en ningún lado. Fuimos y volvimos en ferry, pero de regrese al lado europeo los barcos iban cargados de gente con banderas turcas y de Ataturk, con máscaras anti-gas, con pañuelos y bufandas al cuello, con material para resistir los ataques de gas, con soluciones ácidas para los ojos… y todo mundo se aplaudía, de barco a barco agitaban las banderas, chiflaban, volvían a gritar consignas, parecían felices. A Irma se le sale una lágrima desde el asiento del ferry y yo sólo puedo imaginar guerras pasadas en las que nunca participé. Otra vez ese sentimiento de claridad que las revoluciones (o los actos revolucionarios) muestran en la gente.
3) El viernes nos hemos quedado hasta el amanecer en la calle, cerca de casa, testigos de tanques echando agua a presión, de una y otra carga de gas pimienta, de gente que le arroja lo que puede a los representantes del Estado. Las banquetas comenzaron a quedarse sin adoquines y sin ladrillos, las barricadas comenzaron desde la noche del viernes, las marcas de los choques anteriores siguen en las calles, la gente en Barbaros bulevar se asemeja a un mar, viene y va, va y viene de arriba a abajo conforme hay o no peligro en la orilla. Y eso es lo único que puede hacer a falta de todo equipo para defender un pedazo de tierra conseguida/perdida. Tratar y fallar, dibujó el Marti y escribió el Jolow: eso es lo que hace esta gente cada vez que se enfrenta a la policía. Trata de llegar hasta la parte baja del bulevar, y falla, y vuelve a tratar, y vuelve a fallar, y vuelve a tratar… así toda la noche.
4) Toda esta parte de la ciudad olió a gas pimienta el fin de semana. Hoy y ayer no ha habido tanto durante el día. Sábado y domingo había ventanas de tiempo de quince o veinte minutos en las cuales el olor y la pesadez se detenían y te era permitido caminar de un punto a otro sin inconveniente, de tu casa a la tienda y de la tienda a tu casa.
5) Hay cientos, miles de rumores en el Internet. Muertes que nunca pasaron, cargas policiales que se quedaron en el veremos, comentarios desde todo el mundo que opinan ciegamente lo que pasa en tu propio barrio; pero también hay cientos de verdades en el Internet, violaciones a los derechos humanos, gases lacrimógenos disparados a quemarropa, detenciones arbitrarias, barricadas en construcción, batallas frontales entre manifestantes y agentes anti-disturbios, civiles heridos y estudiantes de medicina atendiendo a los heridos desde lobbys de hoteles cinco estrellas.
6) Las noches se han convertido en el tiempo y espacio para los enfrentamientos. Durante el día los barrios casi parecen los mismos de siempre y las barricadas son demolidas por equipo pesado de construcción para hacer funcionar de nuevo el paso vehicular; todas excepto las que llevan a Taksim. Beşiktaş entonces se convierte en el lugar de los enfrentamientos. No se cuántos operativos suceden en una noche en el barrio. El centro del lugar está vacío, como una tierra de nadie, cualquiera que pase es sospechoso para ambos bandos; lo que es cierto es que al barrio no entra la policía, se queda sobre el bulevar y a unos pocas decenas de metros una vez que comienzan los edificios residenciales. Avientan gases lacrimógenos, eso sí; no se cansan de lanzar gases lacrimógenos.
7) El domingo desayunamos con dos españoles que han venido de paso a la ciudad en un restaurante de Beşiktaş. Las paredes siempre amanecen con más pintadas pero el ambiente es uno que no apunta a que allí han pasado enfrentamientos entre manifestantes y policías hace tan solo cinco horas. Los servicios de basura no se han descontinuado y los bares, restaurantes y tiendas abren a la hora de costumbre y sirven la comida de costumbre muy probablemente a la gente de costumbre.
8) La televisión nacional brilla por su ausencia todavía En lugar de la ocupacion de Taksim y los enfrentamientos en Beşiktaş, CNN-Turk decide pasar un documental sobre pingüinos, las demás cadenas hacen lo mismo: ignoran las protestas. Hawk-TV es la única televisora turca que transmite en directo vídeo de lo que está pasando; Hawk-TV y la BBC y Channel-4 de Londres. ¿Qué pasaría si Trafalgar Square estuviera ocupada por cuatro días consecutivos a base de piedras, barricadas y concentraciones masivas de indignados? ¿Acaso no se enterarían en York?
9) La situación, como todo, es más compleja de lo que parece y de lo que muchos la quieren hacer parecer. El tiempo es, en mi opinion, el enemigo más poderoso de los manifestantes, el tiempo y el cansancio. Hasta hoy Taksim no ha vuelto a ser blanco principal de ataques policiales: ha estado seguro, a pesar del gas, pero hay grupos, partidos políticos, agentes que le quieren poner color a todo, que han llegado también a la plaza desde el sábado, primero en solidaridad y poco a poco adueñándose del terreno, acomodando a su gente, desmoralizando a los indignados originales con su música revolucionaria envasada al vacío —y con fecha de caducidad—, como preparando el terreno para que más pronto que tarde llegue su candidato y ofrezca una solución al conflicto, un diálogo con el enemigo; para que ese político pueda consagrarse como líder de una protesta que comenzó con unos tipos que no querían más que detener el derribo de unos árboles en el parque más céntrico de Estambul, que, dicho sea de paso, parece ser también un antiguo cementerio armenio (sin conexión directa, que yo sepa, con los manifestantes originales: estos más preocupados por el medio ambiente que por los armenios en particular).
10) Los partidos políticos, como los he conocido, tomando de ejemplo principal el caso mexicano, me parecen de lo más perverso que hay en la política. La mayoría del tiempo son la fuerza que desmotiva al individuo a seguir siendo individuo; el contrato social obligado y bajo punta de pistola; son el abogado de oficio que me tocó en Madrid cuando pasé 26 horas en las habitaciones/celdas del aeropuerto y que lo único que hizo fue decirme que firmara aquí y aquí y aquí para comunicarme luego: usted no puede entrar a España.


